domingo, 23 de octubre de 2016

¡Alerta!

Falta poco más de un mes para cumplir 29 años y me siento como un delicioso vino; más vieja,  más ácida, con más sabor, más ligera, más sabrosa. Mis aventuras más recientes las he liado entre letras, libros, seminarios, marchas, reuniones y noches de introspección. Estoy leyendo muchísimo. Hace un par de meses en el seminario de Marcela Lagarde y de los Ríos alce la voz frente a ella y otras tantas personas que ahí estaban, dije que iba usar mi arte, mi cuerpo y mis letras para la lucha de la causa que más me necesita: Las mujeres. ¡No mentí! ¡No hable de dientes para afuera! Realmente estoy comprometida en desbaratarme en esta lucha. ¡Ni una menos! ¡No más violencia para las mujeres!

Estoy harta de tener que soportar que cualquier cabrón crea que tiene derechos sobre mi cuerpo. De caminar con miedo por las calles y no saber en qué esquina estará un imbécil esperándome para dañarme. ¡Estoy harta de que nos maten! ¡Que nos violen! ¡Que nos violenten!

Estoy alerta. Estoy en la cacería de ideologías retrogradas. No tengo miedo. El miedo abandono mi cuerpo desde hace mucho. Quiero equidad para todas las mujeres que habiten este mundo y para las que estén en camino. No voy a consentir ningún comentario sexista, misógino o racista, venga de algún hombre o de alguna mujer. Si te sorprendo siendo una persona violenta, ten por seguro que de mí no te vas a olvidar. Voy a crucificarte de la forma más diplomática, voy a reeducarte porque esas malas prácticas solo pueden ser fruto de una sola cosa: La ignorancia.


Y créeme, esto apenas comienza…