Después de tres intentos me aceptaron la renuncia. Me pone feliz que nadie quiere me vaya, me infla el pecho que llenen de halagos y que todos quieren que me quede, se siente bonito que valoren tus capacidades. Se siente muy bien tener la certeza de haber dado el mayor esfuerzo. Cuando me preguntan porque me voy digo versiones distintas. Ayer dije: “No veo crecimiento laboral a corto plazo en esta empresa” Antier dije: “No quiero estar en Quintana Roo” La semana pasada dije “Quiero estudiar mi maestría” La semana ante pasada dije: “No puedo trabajar con estas personas tan retrogradas” Hoy me dije: “Es un poco de todo, ni yo sé bien, pero siento que debo hacerlo” Lo último es quizá lo más honesto.
Aunque a ti te diré algo más honesto: Por favor ve la fecha de mi última publicación en este blog y ve la fecha del día hoy, esa es la razón, este laburo no me deja pensar, me consume, no me deja escribir, me ahoga. Me hace ser la mejor y la peor abandonando lo que amo.
30 días y contando para estar de vuelta a la baqueteonada, quizá me tome un mes de vacaciones, tengo un libro que terminar. Quizá me reinvente por vez número 1265999656 y por supuesto ya es tiempo de florecer en letras, me lo debo. Estoy lista, soy tuya. Ya puedes comenzar a rayar palitos en la pared para cuando te haga vibrar el pecho con mis poemas, yo pongo la primera marca: I
