martes, 29 de noviembre de 2016

XV por 2 menos 1

“No trates como Coca-Cola a quien te trata como Pepsi”  Escuche a una señora decirle a su hija mientras la hija lloriqueaba por el ex novio. Me aventé toda la novela durante el trayecto que compartí con ellas en las bancas del autobús que me llevaba a casa. Era imposible no escuchar. La señora miraba a su alrededor buscando aprobación a todo lo que decía. Asentí la cabeza un par de veces para que supiera que estaba de acuerdo. Por instantes la hija me miraba como esperando que yo compartiera con ella alguna historia. Algo de mí. Muy poco hubiera podido aportar. Aún sigo tratando como Cola-Colas a un par de personas que me tratan como Pepsi.

Después de aquello agrego “El tiempo es oro” ¡Carajo! Ya no entendía si la regañaba a ella o a mí. La chiquilla lloraba y una parte de mi lloraba con ella. Esa escena y estos días de reflexión que me cargo, sumados a esas pinches preguntas sin respuesta. Seguro me lo decía a mí. Antier cumplí 29 años y estoy hecha un mar de dudas. No he podido pararme de mi cama en dos días. Me siento tan llena y tan vacía. Estoy intentando huir de las construcciones sociales y me cuesta trabajo. Me caga tener pensamientos existenciales en los que cuestiono si estoy donde “debería” estar, haciendo lo que “debería” hacer,  sintiendo lo que “debería” sentir. El puto “deber ser”, por favor que alguien me haga una exorcismo y se lo lleve lejos, muy lejos.

Ahora mismo y como casi siempre, no tengo idea de qué hacer con este cuerpo, mi alma vuela pero este cuerpo hay que cargarlo y cuidarlo. En mi cabeza bailan ideas tan prominentes, geniales, románticas y esféricas que si se las cuento sonare como una jodida loca. Mejor se las presumo cuando pasen de la imaginación a lo material. Son solo los medios para materializarlas el problema. No veo claro en este momento. Tal vez necesite dormir otro día más. Usted no me ponga mucha atención, es depresión post cumpleaños, sucede siempre desde que tengo memoria. Cumplí 12 y ya no quería ser virgen, cumplí 14 y ya sabía que no quería fiesta de XV, cumplí 20 y quería tener 25, cumplí 25 y ya no quería cumplir más. Lo ve, bastante “normal” nada de qué preocuparse. Me conflictua porque al parecer me estoy dando el lujo de joderme la existencia un poco. Es parte de mi reinvención, soy un hermoso camaleón, solamente aun no decido a que voy a jugar en esta nueva vuelta al sol.

Pasando a temas más “random” ayer note que este año no hice conteo de con cuantas personas me encame ¿sera un signo de madurez? ojala que sí. Pase la mitad del año en una relación, así que eso me indica que este año el número es menor al de los años anteriores. Lógica pura, Baldor me la pinches Pérez. Deben saber que soy fiel como un perro hambriento cuando me enamoro y cuando me sueltan la correa sin que yo así lo quiera de igual forma sigo hambrienta y entonces soy como aquella canción de Sabina que dice: “Y me envenenan los besos que voy dando, y sin embargo cuando duermo sin ti contigo sueño, y con todas si duermes a mi lado”

Creo que lo más hermoso de este año es como bien le dijo la señora del autobús a su hija “Mijita saca de lo malo lo bueno”  Así que es importante mencionar que de aquella equívoca relación encontré el camino que me llevo a sumergirme en el activismo; de mente, cuerpo, espíritu, voz y acción. He dejado que mi ego se mastique las entrañas junto a mi egoísmo y ahora me reconozco parte de un todo y  he de alzar la voz por ese todo. Ya no soy una revolucionaria que se guarda sus demandas para sí misma, ya no soy egoísta. Solo soy egoísta con mis horas de sueño, esas sí, no las comparto.

-Tantos años dando la piel al pueblo, ya era el momento de trascender – dijo un amigo cuando le hice este comentario. Morí de risa con su réplica.

Otro amigo, mi mejor amigo ha dicho que “Caldo de gallina vieja hace buen caldo” Te amo Raúl. Ninguno como tú. Si un día lees esto, debes saber que no hay quien me conozca mejor que tú. Contigo me pongo todas las máscaras y ninguna a la vez, tú siempre sabes, siempre. Sé que piensas que yo echare polvo sobre tu tumba primero, pero voy que vuelo campeón.

En fin estoy casi casi escribiendo una carta de despedida y no lo haré, no abriremos esta puerta. Estoy friqueada por mis XV por 2 menos 1 y porque casi me atropellan tres veces la semana pasada, en ninguna fue mi culpa. Si un día desaparezco sé que tardarían muchos días en notar mi ausencia. Si me encuentran cuando parezca un pez globo, por favor échenme al fuego y no permitan que mi madre me vea así.

Por eso me caga y me encanta cumplir años me pongo así como le dijo la señora a su hija; así “bien sabe cómo” Expresión jalisciense.


PD. Hagan changuitos para que no me corran del trabajo.

jueves, 17 de noviembre de 2016

El universo y yo

Anoche estaba pensando que es un milagro que siga viva. He logrado escapar de situaciones realmente peligrosas. No creo en los ángeles de la guarda pero creo que el destino tiene cosas interesantes para mí y me ha dado las pautas para tomar decisiones que me han permitido llegar hasta estos días. Antes tomaba decisiones estúpidas muy arriesgadas, aún sigo decidiendo algunas estupideces pero ahora son parte del proceso de madurez-adultez.

Como aquella vez que acabe en una fiesta de narcos en la quinta avenida en Playa del Carmen y se me ocurrió la grandiosa idea de ponerme al tú por tú con el mero mero y digo grandiosa porque si no lo hubiera hecho, no me hubieran corrido de la fiesta y probablemente estaría embolsada en alguna parte de la selva. Una semana después me entere que media hora después de mi partida, un comando armado dio un levantón en la fiesta y por supuesto, apareció la cabeza del mero mero en una playa a un par de kilómetros de la carretera a Cancún.

Y como olvidar aquella vez que casi me violan por un grupo de vagos. En esos días vivía en Playa del Carmen y se volvió costumbre viajar cada fin de semana a Cancún a los antros gays a ligar jovencillas para nunca volver a llamar. Ese día en el bar, no había nada que pudiera iluminarme los ojos y la entrepierna así que decidí ir al Oxxo por unos cigarros. En el camino me tope a un dealer de esos que te encuentras cada dos cuadras en la Av. Tulum de Cancún, me ofreció cocaína, negocie un poco, llegamos a un acuerdo. Me empanice la nariz en la vía pública, ya tenía doctorado en eso. Compre más, me hice compa al dealer, compramos un par de cervezas en el Oxxo y recordé que había olvidado avisarle a mis amigos que andaba en la zona. Corrí al bar y en el camino note que había dejado mi cartera en el Oxxo, corrí de regreso, no encontré la cartera y por supuesto mi compa el dealer había desaparecido. Camine al bar y resulto ser que ya estaban cerrando y nadie podía pasar, le explique al security mi situación pero estaba tan trabada que por supuesto no me creyó  nada. Saque el celular y estaba muerto, sin pila. Camine hacia el otro bar gay que frecuentábamos, misma historia.  Decidí caminar hacia el auto y esperar ahí pero eran las cuatro de la mañana y ahí andaba; una chica con un afro rojo, en short corto, blusa escotada, sola, en pleno centro de Cancún, todo un blanco para los depredadores.

Había avanzado dos cuadras cuando se me acerco un chico.

-Amiga pareces perdida. ¿Necesitas algo? – Lo ignore.

Llegue a la zona donde habíamos estacionado el auto. Ya no estaba. En ese momento caí en cuenta de que estaba oficialmente en peligro. Ir con los policías era aún más inseguro, se iban a dar cuenta de mi estado y probablemente acabaría encerrada o violada. Camine hacia la Av. Yaxchilán. Esta avenida está repleta de restaurantes, bares, antros y todo tipo de animalias. No era la mejor idea pero si la zona con más movimiento a esa hora. El chico apareció nuevamente.

-En serio amiga, no te quiero hacer daño. Desde hace rato te he visto que andas sola y esta zona es peligrosa para que una mujer camine sola.

-No necesito nada, gracias -  Le dije

-Ok, ¿Te molesta si me siento a tu lado? Mis amigos se me perdieron-

- ¿En serio? A mí también –

-Sabía que algo te había pasado – Me dijo

-¿Qué necesitas? – Insistió

-Dinero para irme a casa, 35 pesos para el autobús a Playa del Carmen-

-Tengo dinero pero lo tengo en casa, esta como a cinco cuadras de aquí, vamos por él y te presto.

-No, si me quieres ayudar,  por fa ve por él y aquí te espero

-Acompáñame, me esperas afuera si quieres

-Mmmm no, déjalo así. Yo veré que hacer, gracias

Determine esperar al amanecer en esa zona y  luego decidir qué hacer. El chico se mantuvo ahí a mi lado sin decir una sola palabra. Pasaron dos horas y me levante para caminar hacia la terminal de autobuses, estaba a unas diez cuadras de distancia.

-¿Ya te vas? ¿Cómo le vas hacer para irte?

-No sé, no tengo idea.

-Pero ¿A dónde vas?

-A la terminal, ahí veré que hacer.

-Oye pero mi casa queda de paso, podemos pasar por el dinero.

En ese momento con el bajón de la droga, el cansancio y la desesperación de querer salir rápido de esa ciudad decidí aceptar su oferta. Entonces el inmediatamente le hizo la parada a un taxi.

-¿Para qué paras un taxi? ¿No que está cerca?

-Sí, está cerca pero ¿ya sentiste el solazo? No quiero caminar bajo este sol.

Me subí temerosa y al subir verifique que la puerta no tuviera el mentado seguro para niños por si se volvía necesario huir de ahí. Llegamos a su casa. Era un edificio de cuartos de renta, abrió la reja y me invito a pasar.

-No gracias, te espero aquí afuera.

-Oye pero puedes pasar al menos al patio para que no te quedes aquí afuera. Vive mucha gente aquí, estarás segura.

Ingrese y comenzó a caminar por un pasillo largo, yo iba detrás de él. Recuerdo que iba como felina vigilando todos sus movimientos. Algo no estaba bien con él, yo lo sabía pero no tenía alternativa, ya había decidido confiar un poco.  Antes de llegar al patio, giro hacia la derecha e ingreso a una habitación que estaba con la puerta entre abierta, alcance a escuchar que dijo:

-¡Pasa, estás en tu casa!

Di un paso, mantuve mi cuerpo atrás de la puerta y di un vistazo rápido. Pude ver que había una gran cantidad de televisores, estéreos, dvd’s y fue ahí donde vi a cinco hombres sentados bebiendo y fumando alrededor de una mesa. En ese instante todo comenzó en cámara lenta, gire mi cuerpo hacia la salida y comencé a correr sin mirar atrás. Corrí lo más rápido que pude, el pasillo se me hizo largo, llegue a la reja y tenía candado, ahí fue cuando mire hacia atrás. Lo vi como venía corriendo hacia mí y atrás de él otros dos. Sin pensarlo comencé a escalar la reja, pase un pie y cuando iba pasar el otro, sentí un jalón hacia abajo. El tipo había tomado mi pie derecho y me jalaba hacia adentro. No sé de donde saque fuerzas, pero logre quitar mi pie de entre sus manos, darle una patada en el rostro y llegar hacia mi libertad. Corrí como como nunca. Mientras corría podía escuchar su risa, era la risa de un desquiciado. Luego escuche que uno de ellos dijo: ¡Vamos por ella! Di un respiro fuerte y corrí todavía más rápido, no me detuve hasta que llegue a la terminal de autobuses. Eran las 8 de la mañana, los carros pasaban a mi lado y tocaban el claxon: ¡Mamacita! ¡Necesitas un ride! ¡Chiquita! ¡Ricura! ¡Sabrosura! No lo podía creer.


No me pregunten como llegue a casa estaba en shock, lo resumiré en que encontré la forma de hacer una llamada y a mi mente le paso lo que nunca, logre recordar el número de teléfono de una amiga que vivía en Cancún y ella me dio cash para viajar de vuelta. En el camino me llego el cabrón de Andrés, sí ese el de cada mes. Llegue a casa y no tenía llaves, tuve que caminar al trabajo de mi roomie de ida y vuelta, imaginen eso bajo el calor del verano caribeño justo al medio día y con los calzones llenos de sangre. Cuando por fin pude acostarme en mi cama, no podía creer lo que había pasado y justo ahora todo esto me parece un tanto irreal; pero así fue una de mis tantas salvadas.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Verborrea nocturna I - Octubre/16

Te perdono la condena de mi boca sin tu boca y que el amor te haya durado tan poco, amar en estos tiempos se rige de acuerdo a la temporalidad de lo que se puede dar y lo que no; y de dar, me queda claro que no sabes nada.  Te perdono tus foreveadas románticas, los por siempres e incluso te perdono las mentiras gentiles y las promesas no cumplidas que acabaron por pasar en mi vida como un resplandor de ilusiones que nunca florecieron.  Sabes, también te perdono la cobardía de dejar un pie en el suelo mientras te enseñaba a volar y te perdono por esa estúpida mascara de ingobernable que te compraste en el tianguis a los seis y que no has podido superar. Te perdono tu mamitis y tu papitis, te perdono que seas tan egoísta que hasta para hacer el amor busques el mínimo esfuerzo, te perdono que te gusten los aforismos más patéticos, te perdono tu juego maquiavélico de no soltarme hasta obtener algún beneficio, te perdono que te hayas pasado por el arco del triunfo la carta que te escribí cuando te pedí que me dejaras ir, te perdono que finjas que no te importo, te perdono el tiempo perdido que pase apoyándote en los ratos oscuros aun cuando ya no habitábamos aquel amor,  te perdono los desplantes y tu fingida comprensión.

Solo hay una cosa que no te perdono, haberme dado una patada en la entrepierna el único día que realmente he necesitado de ti.  “De desagradecidos está el infierno lleno” decía mi abuela.

domingo, 23 de octubre de 2016

¡Alerta!

Falta poco más de un mes para cumplir 29 años y me siento como un delicioso vino; más vieja,  más ácida, con más sabor, más ligera, más sabrosa. Mis aventuras más recientes las he liado entre letras, libros, seminarios, marchas, reuniones y noches de introspección. Estoy leyendo muchísimo. Hace un par de meses en el seminario de Marcela Lagarde y de los Ríos alce la voz frente a ella y otras tantas personas que ahí estaban, dije que iba usar mi arte, mi cuerpo y mis letras para la lucha de la causa que más me necesita: Las mujeres. ¡No mentí! ¡No hable de dientes para afuera! Realmente estoy comprometida en desbaratarme en esta lucha. ¡Ni una menos! ¡No más violencia para las mujeres!

Estoy harta de tener que soportar que cualquier cabrón crea que tiene derechos sobre mi cuerpo. De caminar con miedo por las calles y no saber en qué esquina estará un imbécil esperándome para dañarme. ¡Estoy harta de que nos maten! ¡Que nos violen! ¡Que nos violenten!

Estoy alerta. Estoy en la cacería de ideologías retrogradas. No tengo miedo. El miedo abandono mi cuerpo desde hace mucho. Quiero equidad para todas las mujeres que habiten este mundo y para las que estén en camino. No voy a consentir ningún comentario sexista, misógino o racista, venga de algún hombre o de alguna mujer. Si te sorprendo siendo una persona violenta, ten por seguro que de mí no te vas a olvidar. Voy a crucificarte de la forma más diplomática, voy a reeducarte porque esas malas prácticas solo pueden ser fruto de una sola cosa: La ignorancia.


Y créeme, esto apenas comienza…

jueves, 15 de septiembre de 2016

Y arriba yo, mi apa´ y la chona...

He tenido muchos festejos patrios, más de los que puedo recordar. Cuando pienso en ello me entra la nostalgia y puedo verme a los seis años en la plaza principal de Chetumal escondida bajo el brazo de mi papá porque le tenía miedo a los fuegos artificiales, desde ahí y con los ojos cerrados repetía las mandas: “Que vivan los héroes de la patria, viva Hidalgo, viva México” Recuerdo los festejos con la familia colgando las banderillas de la bandera mexicana por todo el patio, degustando de una carne asada marinada con adobo yucateco y sus respectivos frijoles charros, riendo al ver como baila el tío más borracho, bailando el tucanazo o payaso de rodeo con los primos y las primas, jugando Jenga con mis hermanas y mi hermano, y ya de adolescente preparándole margaritas a mi mamá y sus whisky’s a mi papá cotorreándolos sobre las onzas de licor que pondría a sus tragos mientras esperábamos que el presidente en turno de su grito de independencia en la transmisión por televisión nacional a la media noche. Hace ya un tiempo que no celebro esta fecha en casa, el año pasado compartí la noche en la terraza desde la casa de asistencia donde vivía y disfrutamos de los fuegos artificiales en compañía de unas tecates bien frías. El paisaje nocturno de la perla tapatía colonial es sin duda un crush que no superare nunca.

Por supuesto, también me recuerdo a los veintitantos en esa misma explanada chetumaleña con una nevera llena de cervezas riendo como si no hubiera mañana, gozando con los amigos, queriéndonos beber la vida en una sola noche mientras observábamos los fuegos artificiales gritando “Viva Méjico cabrones” para después mirarnos entre nosotros sintiéndonos parte de algo. Algún día patrio como hoy anduve de antro cantando “México lindo y querido” abrazada de tres compas que ni conocía pero que esa noche compartimos la pertenencia de esta tierra. Esa misma noche me gane dos botellas de tequila por participar en el concurso de simular tres posiciones sexuales en la tarima del lugar. Ganamos porque le propuse a mi compañero que fingiéramos dos posiciones comunes y a la tercera simularíamos que yo le daba un famoso “Beso Negro”. Fuimos un hit y ahora que indago no solo gane dos botellas de tequila, gane el número de teléfono del papi más papi del lugar, no era necesario que me dijera lo que quería, era evidente. Aunque para esos días yo tenía 18 y el 29, no hubo prisa, le di aire porque me sentía inexperta para él, pero años después pude borrar ese nombre de mi lista negra. No celebramos a la patria pero guerra si nos dimos.

Nunca me ha gustado el tequila. Una vez fingí ser una bebedora de tequila profesional, me tome quince tequilas seguidos. Tenía quince años y era la primera vez que bebía fuera de casa, hasta ese momento mi experiencia era la de los tragos del vaso de licor o de la cerveza que me invitaban mis padres en las fiestas familiares. Ese día pasaron dos cosas: me dio una congestión alcohólica y bese por primera vez a una mujer. Así que se podría decir que hoy es mi aniversario #13 de beso lésbico.

Y también hubo fiestas patrias intensas en las que puse empeño en atascarme la nariz de polvo colombiano hasta el amanecer sin quitarme nunca un sombrero de charro que le quite de la cabeza a sabe que borracho en la calle y con ese mismo empeño destructivo me recuerdo horas después poniéndole de ese mismo polvo a la vagina de una chica porque un buen amigo me dijo que eso la dejaría más sensible, gran mentira, nunca lo hagan. 

Continuando con las cosas intensas, hoy podría hablar de lo jodido que esta todo en este país pero hoy no tengo ganas de producir quejas que no podre solucionar a la brevedad, solo por hoy no quiero estresarme con el tema. Lo que si diré es que estaría más jodido si aún dependiéramos de los españoles, pasa el tiempo y esos cabrones creen que pueden colonizarlos aún, es chistoso escucharlos hablar sobre el tema. Esta noche debería salir a festejar mi beso-lésbico aniversario, besarme con una chica, encamarme toda alcoholizada y por la mañana fingir que soy decente. Enamorarla y dejarla ir para nunca más llamarle o quien sabe tal vez enamorarme. Pero la realidad es que solo tengo ganas encabronadas de perderme en la tranquilidad de un bosque o salir de viaje sin rumbo, tragarme unos hongos estar en una lisergia inagotable y no recuperar la consciencia hasta el domingo. ¡Ya veré!, por lo pronto un buen plato de pozole tapatío si me echo.

¡Mamá ya no soy la chona!


viernes, 12 de agosto de 2016

¿A los cuantos días te conviertes en una Godínez?

Vivo cerca del tren ligero que atraviesa la ciudad de norte a sur y viceversa. Ir de la estación más cercana a mi casa a la estación más cercana al trabajo me toma 10 minutos, si le agregamos tiempo de espera en el andén van 7 minutos extras y tiempo de caminata de casa a la estación y de la otra estación al trabajo son 10 minutos más. Tardo casi 30 minutos en llegar al trabajo y la hora de entrada es a las 8 am; aun así mi cuerpo persiste con un impulso apasionado en despertar a las 7:40 am. No recuerdo cuando fue la última vez que logre llegar antes de las 8 am al trabajo.

Hoy  se me hizo tarde para venir a trabajar, todo el camino delibere sobre la excusa que iba decirle a mi jefe para justificar mi retardo número #109.  “Me quede dormida, una disculpa” es algo que en un principio funciono y me dio puntos por honestidad y valores civiles pero a estas alturas lo más honesto que podría decirle es algo como: “Me valió madre por vez #109 y me desvele bien cabrón, escuche sonar la alarma cinco veces y me seguí la jeta, me levante en chinga cuando me di cuenta que había mucho sol entrando por la ventana, ni tiempo de bañarme me dio pero… oiga aquí estoy, deme algo de crédito”.

Por ahora voy casi por salir a la hora de la comida, por el momento no hay pendientes laborales.  Es curioso como mi mochila paso de tener libretas a pinches “tuppers”. A veces me llevo en los “tuppers” hasta la salsa que le quiero poner a mis quesadillas del desayuno o incluso he cargado con el potaje de lentejas del día anterior envuelto en tres bolsas de plástico con el miedo a que se derrame en toda la mochila y que no te quede duda, también cargo el respectivo limón ¿Qué son los potajes de lentejas sin limón? Pero la realidad es que me quedo muy corta comparada con aquella chica que carga en su mochila postres, galletas y lo que sea que sea masticable para comer durante todo el día. No es por ser quisquillosa pero también carga con una tabla de madera y un cuchillo para cortar frutas o verduras, es bastante funcional, siempre que requiero cortar algo, su cuchillo está disponible; al menos puedo despreocuparme de cargar con un cuchillo para mis limones.

Tengo cuatro meses en este trabajo, no es mi primer trabajo de oficina pero en este es donde me he vuelto toda una experta en tener confrontaciones vía e-mail con los colaboradores que se atrevan a poner en duda mis capacidades. Me he vuelto una despiadada fiera electrónica con la que nadie debe meterse públicamente al menos que tengan suficientes bases, de lo contario corren el riesgo de ser  de una manera muy diplomática: públicamente exhibidos o exhibidas. “Responder a todos” puede ser un arma mortal cuando alguien quiere dejarte en menos y acaba por convertirse en la representación de aquel refrán que dice “Si no tiene nada bueno que decir mejor cállese el hocico” o algo así iba.

De lunes a viernes enfrento las batallas Godínez de tener que lidiar con seres que no se comprometen realmente con sus obligaciones laborales o vienen simplemente a dar su respectivo -110%.  En ocasiones caigo viciada en los procesos administrativos y salgo de aquí con dolores de cabeza masivos. Nunca pensé que podría sufrir de ese tipo de dolores de cabeza.  Por lo pronto llevo más de un mes enferma de gripe y tos, ningún medicamento hace efecto, las malas lenguas empíricas y científicas dicen que es: Estrés.

Lo que más me ha impactado de ser una Godínez es que hoy note que tengo meses sin saludar por las mañanas al vigilante de la empresa; Don Julio. Ya no le sonrió, ni le pregunto cómo le va. Me he convertido en una monstrua, esto tiene que parar.

PD. Como el mundo es pequeño y la espiral nunca se detiene. Si esto cae en manos de la empresa donde trabajo. No impriman este documento, hay que cuidar la huella de carbono. Pero doy mi autorización para ser replicada en correos por toda la empresa, esta información tiene que llegarle al querido Don Julio: ¡Gracias por resistir todos estos años y seguir manteniendo esa sonrisa! Deme la receta, me he convertido en lo que más detesto de la sociedad o alguna alienación parecida.


¡Vive la Resistance!

lunes, 11 de julio de 2016

Tinderella

Guadalajara, Jalisco 25 de Junio de 2016


Desde que tuve acceso al Internet he sido muy asidua a platicar con extraños en línea. En la secundaria me quedaba sin comer durante los recesos para guardar mi dinero y pagar $25 por una hora de Internet en el cibercafé más cercano a casa, me causaba mucha intriga poder conectarme con personas de todo el mundo.  He conocido todo tipo de personas en Internet: pervertidos, enamoradizos, pedófilos, poetas, obsesivos, locas, mentirosos, músicos, abogados, actores, ninis, profesores, pintores, ingenieros, etc… Conservo grandes amistades que nacieron de algún “match” en alguna red social y muchos buenos y malos recuerdos de ligues. Lo que puedo asegurar del Internet es que sea lo que sea que estés buscando lo vas a encontrar y claro, también te vas a topar con cosas que  no estás buscando pero basta un click para desparecerlas de tu vista.

Hace unos meses escuche a una persona decir “Lo que sea que salga del Tinder no vale la pena” quise responderle pero esos comentarios tan poco inteligentes hay que ignorarlos, más si con el tiempo descubres que dicho individuo tiene cuenta en Tinder (nada sorprendente en realidad).  Y de Tinder puedo decir; que en toda mi vida nunca me habían ofrecido tantos tríos, parece que a las parejas les encanta cazar a sus víctimas por Tinder, no acepte ninguno; pero si la oferta viniera de alguna pareja conformada por dos chicas, ahí si no la pensaría mucho. La primera vez que abrí el Tinder en Guadalajara pensé que sería mi perdición, me vi embarazada del algún chico del Tinder, mintiendo a mis padres y amigos sobre la identidad y procedencia del padre. Cuando leí en más de dos descripciones de perfil: “Mentiré sobre el lugar donde nos conocimos”  supe que no estaba sola. Y es que no es cosa que me esté inventando, a estos tapatíos(a) los hacen con amor, con mucho amor, lo admito al principio fue un descontrol total, ya después comprendí que no estaba en mi pueblo y que aquí los costos de arriesgarse a la aventura podrían ser altos así que mejor le baje dos rayitas a mi desmadre.

El Tinder es como aquel famoso eslogan de las papas,  “Una vez que las pruebas, no puedes probar solo una”. Mi primer y el último “match” en Tinder fueron una locura. El primero fue con una chica llamada “Yohana”, me envió un mensaje que decía: “No estoy buscando nada serio, solo estoy buscando sexo, rico, sin compromiso, si te parece dime para dejar el match, si no para eliminarlo. Besos”. Mire sus fotos de nuevo, era muy hermosa, no lo podía creer  y mi respuesta fue: “¿Dónde firmo?” Me envió su número, lo demás imagínenselo. Eso del Tinder es asunto serio.

Después conocí a Sabine, ella se hizo mi amiga y me enviaba mensajes diciendo lo lindo que era conservar mi amistad, era muy linda conmigo y un día estábamos bebiendo unos whiskys e intento besarme, me negué y se puso a llorar. Algo andaba mal con ella. Esa misma noche me dijo que no tenía como irse a casa que si podía quedarse a dormir, no le vi detalle y le dije que sin problema. Por la madrugada me despertó para preguntarme si quería hacerle el amor, me negué y siguió llorando, fue raro. Desde ese día deje de hablarle, me caga que las personas oculten sus verdaderos intereses. Al menos, yo cuando me quiero encamar con alguien no juego a la mustia, en todo momento y si es posible desde un principio les advierto que muy probablemente les voy a coquetear hasta obtener lo que quiero o hasta que me manden a volar.


En Tinder también conocí a este chico, Elías, un erudito de la literatura con el que he hecho buena mancuerna en las letras. Y a un par de fotógrafos muy talentosos, con los que espero hacer mucha arte y podría mencionar a muchas personas sumamente interesantes con las que he conversado por ahí. Entre los asuntos cómicos a recordar, debo mencionar a ese chico sumiso con el que hice match porque me gustaron las fotos de bondage que tenía en su perfil y luego resulto que quería que lo sodomizara y que disfrutaba ser esclavo, me enviaba mensajes pidiéndome que por favor lo insultara y si era posible nos viéramos para que lo pateara y lo escupiera, fue tentadora la propuesta pero no quise abrir esa puerta, al menos no la abriría con él. Y que les digo de aquella jarocha coqueta que me pone a temblar las piernas cada que me acuerdo de que me dejo sedienta y con ganas de darme unos baños de rosas en su tina, sigo con ganas de robarle un par de sonrisas. Y sin lugar a dudas, mi último match fue con esa perla tapatía que durante los últimos meses me puso el mundo de cabeza, me robo el aliento, me regalo noches y mañanas sobre su piel, me abrazo el alma, me beso todos los tiempos verbales, me hizo el amor y me enseño que se puede amar sin prisas, tomo mi mano, me beso la frente y después me soltó en el viento. Y aunque hoy ya no este junto a mí, por ese buen sabor de boca que me dejo y por todos y todas las personas que mencione, hoy he vuelto a instalar el pinche Tinder, deséenme suerte.



sábado, 9 de julio de 2016

La chica del espejo

Muchas cosas han cambiado en mi vida. Apenas logro recordar lo que era una resaca de tres días. Hace tanto que no tengo una cruda moral que mi personalidad adictiva me reclama por aventuras nuevas; pero ignorare esa voz, no queremos despertar a ese pequeño gran mostro que habita en mí ser. 

Nunca  había pasado tanto tiempo sobria. He perdido la cuenta de los meses y años desde la última vez que tuve una lata de aluminio con crack en mi mano. Veo fotografías de antes y ahora, en definitivo mi semblante ha cambiado. No ha sido fácil, pasaron muchas cosas, ha sido un largo camino y aun así estoy consciente que en cualquier momento si regreso a viejos patrones y me apendejo podría cagarla magistralmente.  Sin embargo, antes no podía ni imaginar que estaría donde estoy, haciendo lo que hago, viviendo de esta forma.

Mi neurosis se ha desaparecido por completo eso quiere decir que he brincado el síndrome del “borracho seco” (si no saben que es, búsquenlo en google), a veces tengo delirios persecución que son totalmente consecuencia de las drogas, cada vez disminuyen más, con suerte un día se irán, créanme, no los extrañare. Tampoco es como que ahora deteste las drogas o a las drogadictos y esté en contra de ellas y ellos. Irónicamente sigo pensando que sin ellas muchas cosas en mi ser no hubieran salido a flote y a mis hermanos adictos, los abrazo en el alma y les beso la frente, los entiendo desde el interior de mi alma atormentada. Tuve incontables recaídas tan tristes y miserables como también momentos de éxtasis inolvidables. Muchas veces pensé que la solución era acabar con mi vida, pero amo tanto vivir esta sensualidad que llamamos vida y al no tener la certeza de si lograre reencarnar, me he quedado aquí disfrutando y dando lata hasta que el cuerpo aguante.  ¡Aquí estoy mundo, picándote el ombligo todos los días! ¡Quiéreme!


Creo que lo más difícil de esta sobriedad ha sido el tener que lidiar con los laberintos de mi psique sin sustancia o escapatoria alguna. Ya no me permito correr de lo que mi cuerpo y  mi mente gritan, es sumamente agotador callar lo que realmente se necesita. Ahora soy responsable de mis deseos, de mi ser y mis acciones. Estoy contenta con la chica del espejo. 

jueves, 28 de abril de 2016

IngeÑera en Mecánica del Movimiento Pélvico


Nunca supe que quería ser de grande. Cuando los profesores decían: 
-¿Que quieres ser cuando crezcas José?
- ¡Cirujano! Maestra. 
-¿Carla tú que quieres ser de grande? 
-¡Maestra! Así como usted. 
¿Y tú Mariel? 
- Bailarina de esas que se suben a las mesas (dije en una ocasión, para hacerme la payasa).
Aunque admito que no sonaba tan mal la idea. En otras ocasiones dije: Presidenta del Partido Defensor del Uso de los Calzones sin Liga, Abogada del Diablo (esa me valió un reporte y un par de nalgadas en casa), Reportera del Transito en los Baños de la Escuela ... y demás "charcherias" que me inventaba.
Cuando llego el momento de entrar a la Universidad, me dije: ¿Que quieres ser? ¡Ya estas grande! ¿Que carajos quieres ser?... no hubo respuesta. Como ya saben, estudie algo que dista de apasionarme pero aun así valientemente concluí esa etapa con éxito. Y ahora 22 años después de escuchar aquella pregunta es cuando puedo dar una respuesta concreta, parece que no era tan madura a los seis años para hacerlo.

Creo que nunca quise ser algo en especifico porque siempre quiero ser cosas especificas por cierto tiempo y etapas. Odio casarme con las etiquetas, soy la persona menos fanática que van a encontrarse, no tengo una banda musical favorita, no tengo un libro favorito, ni una película favorita. Todo me enamora por un cierto tiempo y luego se me pasa, todo menos mis amores, con ellos lamentablemente no aplica esta regla.  Sin embargo ahora entiendo que no podía darle una respuesta a la Profesora Alejandra por que simplemente quiero serlo todo y se que puedo ser todo, toda mi vida me he preparado para esto, nunca he podido encasillarme en una sola ciencia o en una sola de las artes, siempre navego de una a otra hasta conseguir dominarlas, combinarlas, aburrirme e ir a la que sigue y luego de regreso. Sí hoy quiero pintarme de rojo y mañana resulta que odio el rojo, así es como es y no hay más. Si hoy alguien me hiciera la misma pregunta, les diría que de grande quiero ser: Una niña de 6 años, otra vez.  El punto es que me encanta hacer las reglas de mi juego, disfruto ese en el que yo soy mi mejor y mi peor.

PD. No es cierto, la verdad quiero ser: IngeÑera en Mecánica del Movimiento Pélvico.




jueves, 14 de abril de 2016

Mr. Spirit

Guadalajara, 20 de Marzo de 2016

Querido Mr. Spirit:
No tengo ni puta idea de que estoy haciendo, ¿acaso tú sí? Lo único que sé, es que me encuentro cayendo en picada en las fauces del síndrome más hermoso y oscuro que este mundo conoce, ese del que muchos hablan pero pocos realmente comprenden: El “síndrome del artista incomprendido” ¿Crees que enloqueceré algún día? No te rías o bueno, ríe conmigo, riamos ahora que sabemos porque lo hacemos, quizá mañana no recuerde ni mi nombre o el tuyo, ríe conmigo y dejemos claro que esto no es una fábula o un invento, es real. Yo no creía en esto y justo ahora tampoco creo en mí lo suficiente, pero debo decirte que hay días en que intento con tanta fuerza atar mi mente al espacio terrenal que acabo haciendo lo que puedo y lo que creo que debo, otros días prefiero no salir de la cama para no tener que enfrentarme a la moral heredada y déjame te aclaro, comprender lo que me aqueja sin duda ha sido el camino más empedrado, podrido y magnifico que he deambulado. Miento si te digo que estoy en equilibrio, la realidad es que todo el tiempo voy sobre las marea, así es, tus sospechas son ciertas, siempre ando en búsqueda de posibilidades mágicas y realmente intento pasar desapercibida, sin lograrlo, me ganan las ganas de la “ganosidad” que asumo conoces.

A diario trato de aceptar que no hay cura para un alma que nace en las brasas, y es… ¡Magnifico! ¿No te parece? La vida a través de este visor es una eterna y sabrosa sensualidad, un golpe sensorial del mundo azotando, empujando, rasgando los sentidos constantemente, erizando la piel y sus granulaciones con el soplido de un viento, haciendo orgias de ideas mientras el horizonte solo sabe alienizar la respiración con hedores de todos los elementos de esta madre tierra. Esa eterna discrepancia de ser miserable y ser iluminada, voy o vengo, voy de regreso o es que ni he comenzado, ¿Debo apretarle la cintura a mis venas y que salga mi folclor en una arritmia? o ¿Debo soltar todo en cada paso hacia el mundo? Vivir es un arte, ¡debe serlo! ¡Lo es! y como podrás leer, no conozco otra forma.

Sinceramente

Sparkle, S

viernes, 25 de marzo de 2016

Patrimonio de la urbanidad

Me encantan los tugurios. Me encanta ver a “Sahara” frotándose contra el bulto de aquel tipo que bien podría ser tu padre o tu hermano, realmente no importa. Disfruto mirar a “Lola” intentando mantener el equilibrio después de los llavazos de coca que se echó en el baño y que en su euforia presume los dos únicos pasos de samba que aprendió en unas clases cuando era adolescente; sin duda le han sido funcionales, es la estrella del lugar. Confieso que tengo una estrecha empatía con estos lugares de la noche donde coexisten diversos personajes que son hijos de la calle misma, del devenir diario y del empañe cultural, estos seres deberían ser declarados patrimonio de la urbanidad. 

Hace tiempo que no me asomo por un lugar de estos, justo ahora se me vino a la mente la hermosa “Rosa”, nunca supe si era su verdadero nombre pero esta joya de la noche tenía 43 años y parecía de 30, cargaba unas prominentes nalgas que no dudaba en utilizar como arma mortal durante sus bailes y en cada paso dejaba un perfume que hechizaba a cada asistente; y en efecto, nadie podía dejar de mirarle el culo. Parecíamos perros sedientos mirándole la grieta trasera como si de ahí naciera el agua de redención, solo podías pensar en atravesarla como brocheta hasta el cansancio, justo ahora puedo recordarla meneando sus nalgas a 15 cm de mi rostro para después encontrar su mirada incitadora acompañada de una sonrisa retorcida.

-¿Por qué te pones tan nerviosa mi niña? – Me decía después de show – Cuando quieras podemos ir a la casa y te hago un bailesito para ti solita eh.

-Gracias Rosita, lo considerare. Por ahora solo quiero saber si tienes otro pasecito que me invites.

-Pareces pinche aspiradora bonita, si sigues así te me vas acabar muy joven.

-Dale Rosita, dale saca el pasesito – Le decía mientras le sonreía

-Como me encantas pinche chamaca, dale vamos rapidito que no quiero que se den cuenta estas cabronas y luego me estén pidiendo. Este nos lo vamos a echar tú y yo nada más.

Y ya metidas en el asunto, siempre me decía.

-Te cambio los pasesitos por besitos, ¿cómo ves? 

-Ándale ya sabes que sí pero de piquito.

-¡Cabrona, te gusta tentarme! – y levantaba la ceja izquierda.

-Ándale Rosita, ya no le hagas, me sonrojas, dale.

Siempre rechace todas las propuestas de Rosa, no era porque no me gustara, simplemente en aquellos días solo fantaseaba con inhalarme toda la cocaína del mundo y bueno no es de orgullo pero totalmente le coqueteaba por “pasesitos” siempre traía muy buen material, que más se podía esperar de aquel escultural patrimonio de la urbanidad.

jueves, 25 de febrero de 2016

El amor y el fuego

Cuando estaba en quinto de primaria tuve mi primer novio oficial, se llamaba Ricardo, tenía mi edad pero estaba aún cursando su tercer año, así es, mi príncipe había reprobado dos veces de año pero eso no me importaba yo estaba enamorada. Fuimos novios como cinco años y no, no fui el cliché que perdió la virginidad con su primer novio pero si nos dábamos unos ricos y enérgicos agasajos maratónicos. Ricardo consumía drogas desde los 10 años eso quiere decir que para sus 15, el chico ya estaba bastante atrofiado y yo; bastante cansada de él y sus adicciones. 

Un día desapareció, quedamos en ir a una tocada juntos, llegue a su casa bien arregladita, toque el timbre varias veces, grite y jamás salió. Llame a su celular y me mandaba a buzón directo, por la tarde llame a su casa y su mamá me lo negó. Fui a buscarlo al día siguiente y nada. ¿Cómo que no quería hablar conmigo? Pase días en casa esperando su llamada, agobiada, enojada, ansiosa, tenía que darme una explicación. Un día después de tanto insistir en el teléfono de su casa, su mamá me dijo que me iba decir la verdad: 

-Ricardo se fue a vivir a Mérida y no va regresar.
-¿Le dejo algún recado para mí?
-No, no te menciono. 
-¿Le puede decir que se comunique conmigo por favor? 
-Sí, yo le doy tú mensaje. 

Pase tres semanas esperando su llamada y nada ¿Cómo era posible que se haya ido sin despedirse de mí? El corazón se me cocía de dolor, me la pasaba encerrada en mi cuarto llorando, iba a la secundaria y parecía un muerto viviente. Todo comenzó a empeorar, mis calificaciones bajaron, por primera vez en mi vida reprobé materias, comencé a imitar su comportamiento rebelde y no podía parar, recordaba sus palabras: “Deberías dejar de ser tan aburrida y fumarte un porro” “Deberías dejar de ser tan ñoña” “Deberías enseñarles a tus papas a respetar tu vida”. Suena estúpido pero comencé a creer que por ñoña y aburrida me había dejado e inconscientemente acabe haciendo todos los “deberías”. Nadie me ofreció un porro yo pregunte y pregunte hasta conseguirlo. Nadie me ofreció mi primera línea de coca, yo la conseguí y me serví mi primera línea en la mesa de centro de la sala de mi casa; aquellas tardes de llanto se convirtieron en tardes de encierro psicotrópico en mi habitación, me enamore de la cocaína, línea tras línea, lágrimas y otra línea para entumir el alma. 

Paso un año, entre a la prepa y por cosas hermosas de la vida (y digo hermosas porque hasta el peor de los males tiene su lado A) acabe tomando clases en un salón donde conocí a chicos foráneos, chicos experimentados de ciudades grandes que habían probado drogas desde temprana edad al igual que Ricardo y ahí con ellos, aprendí a drogarme en compañía, ya no lloraba, ya no lo pensaba tanto, ahora solo me drogaba con mis nuevos amigos y reía hasta que me doliera la panza, me daba de besos con Tláloc y dejaba que Mariano me metiera las manos en los calzones atrás del laboratorio de química. 

A veces en mi loquera llamaba al celular de Richi con la mínima esperanza de escucharlo sonar, dejaba que continuara la grabación del buzón de voz hasta que sonara su mensaje del contestador. 

-“Estas llamando al celular de Ricardo Fajardo por el momento no te puedo atender, pero si me dejas tu nombre y tu número, con gusto te regreso la llamada” 

Escuchar su voz al menos por esos segundos era como ir de cero a cien y viceversa, se me quemaba la vida, se me acaban las lineas, se me hacia cenizas la calma. 

Justo cuando comenzaba a olvidarle y comenzaba a disfrutar de mi nueva vida, recibí una llamada suya al celular: 
-¡Hermosa! 
-¿Quién habla? 
-Hermosa, soy yo Ricardo 
- ¿Ricardo? 
-Si hermosa, por favor, déjame hablar, no digas nada. 
-¡Rica..aa…rdo! 
Se me quebró la voz, no podía creerlo. 

-Hermosa, mi amor, por favor escúchame, escucha bien lo que te voy a decir y no me interrumpas por favor… 
-Sí, está bien, te escucho. 
- Hermosa no hay un solo día que no haya pensado en ti, me fui a rehabilitación, me subieron a una camioneta y me llevaron, no tenía como avisarte, mi mamá me dijo que no te diría nada porque no quería que nadie en Chetumal se enterara. Me enoje con ella por hacerme eso, por separarme de ti, llore muchos días, quería morirme en verdad quería dejar de respirar pero tú fuiste mi luz al final del túnel, me aferre a tú recuerdo y decidí que no podía irme, decidí convertirme en un hombre sano para poder ser digno de ti. Perdóname por favor por todo el daño que te hice, he cambiado, ahora soy otro, estoy sobrio, quiero estar contigo, hermosa por favor, necesitamos hablar y vernos, me muero por besarte, dime que no me has olvidado. 
-¿Rehabilitación? ¿Es en serio? ¡wow!, desapareciste y todo este tiempo pensé que me habías abandonado, que ya no me querías, yo también no pare de llorar todo este tiempo, han sido los peores días de mi vida, no tienes idea todo lo que ha pasado. 
-Cuéntame todo chiquita, quiero saber todo y quiero contarte todo lo que he pasado, estoy tan arrepentido de haber sido un imbécil contigo. Tú que eres tan linda, tan amorosa, tan buena, tan pura. 

No sabía que decirle, al otro día hicimos el amor por primera vez y yo estaba drogada, se dio cuenta, comenzó a hacer preguntas, lo negué todo. Intente dejar de consumir, pero ya estaba engolosinada en aquel mundo y no quería dejar de hacer cosas por él. Iba a visitarme a casa y yo siempre estaba drogada con mis amigos de la prepa en la esquina de mi casa, me invitaba a cenar fuera y yo drogada sin apetito, me decía que me veía distinta, estaba rota, claro que era distinta. Intento durante más de seis meses arreglar las cosas, pero el problema ya no era el, era yo. Una parte de mí quería detenerse y por fin tener una relación sana con él, pero mi mente intoxicada no me lo permitió, un día simplemente me mandó un mensaje de texto que decía: “El amor es como el fuego, si no se alimenta, se apaga” 


jueves, 28 de enero de 2016

2x1 los miércoles

En algún tiempo estuve engolosinada con la encargada del videoclub más cercano a casa, solía ir hasta tres veces por semana a rentar películas, miraba hasta dos diarias con tal de tener un pretexto para regresar pronto. Me encantaba conversar con ella, le pedía recomendaciones, le sacaba plática sin llegar a verme tan obvia. Era como si el tiempo en su compañía pasara más lento, le saboreaba la boca y me daban ganas de lamerle hasta la blancura de los dientes, ella no lo notaba pero yo sentía que su mirada penetraba hasta por debajo de mi dermis y esa sensación me hacia apretar las piernas constantemente y pensar en envolverme en sabanas con ella.  Nunca le pregunte su nombre, ni ella pregunto el mío, en realidad  para ella yo era una cliente más y para mí era una distracción vespertina dado que tenía una ausente novia a la cual veía cada que a ella le diera la gana; pero ese no es mi pretexto para justificar mi coqueteo, en realidad: soy una autentica depredadora sexual; disfruto el juego de cazador-presa, disfruto torear a las ganas, robar miradas, sonrojar, hacer que aprieten los dientes de decidía o excitación, busco reacciones y las encuentro.

En el videoclub había un cibercafé y me echaba hasta dos horas en el lugar conversando banalidades en el entrañable “Messenger” pero siempre con la mirada puesta en ella. Una tarde que llegue al videoclub ya no estaba, había renunciado, se acabó el juego. No dure mucho en encontrarme otro.

No sé con exactitud cuántos años pasaron, solo sé que una noche que andaba de antro sentí una mirada desde una mesa cercana, era ella. Era ella y ahora se veía exquisitamente madura, era ella y supe que no me reconoció porque en su mirada tenía un desconcierto típico de cuando miras a tu presa por primera vez.

-¿Te acuerdas de mí?
-… No
- Que mal, deberías acordarte de mí, me acabas de romper el corazón.
- ¿Por qué debería?
-Porque hace años quería meterme a la cama contigo
-¿Y ya no quieres?
-Si quiero.

Lo sé, todo apunta a que me encame con la chica del videoclub y en realidad lo hice, solo que me arrepentí a medio acto. Me detuve y le dije que prefería esperar a conocernos mejor, aun no sé qué paso, ni porque lo hice, son de esos acertijos que poco importa resolver. Ella se enamoró de lo que le dije y al día siguiente me despertó con una canción que nunca había escuchado:  

De antes -  Cultura profética
“Yo a ti te conozco de antes…. He visto esos andantes….” Así comienza, amo esa canción.

Creo que esa melodía fue lo más rescatable de esta historia, eso y que aquella no dejo de hostigarme durante días y en ese lapso conocí a una de sus mejores amigas, quien por cosas de la vida apareció para tomar mi corazón e hincharlo de amor para luego hacerlo pedacitos, ya les contare.

jueves, 14 de enero de 2016

Tengo una bolita que me sube y me baja

Siempre que voy en el camión rumbo al trabajo me topo a dos o tres lectores. Algunos sentados, algunos parados columpiándose con una mano y con la otra sosteniendo el libro, pero todos muy embelesados en su lectura, ignorando la urbe, sumergidos en historias únicas. Me gusta leer el título de sus libros e imaginar el contenido y a veces lanzo juicios sobre el lector basada por supuesto en lo que están leyendo, lo sé, no debería, pero mis vicios de personalidad hacen de las suyas. Me gusta mirarlos, me agrada verlos estimulando su cerebro, aunque debo admitir que lo que más me producen son sentimientos entre la añoranza, tristeza y envidia, así de complejo.  

De todos los dones que se me fueron otorgados el de “leer en movimiento” se me ha negado de naturaleza desde que puedo recordar; en cuanto lo intento el mundo comienza a girar junto con las letras, acabo mareada y con un dolor de cabeza impresionante. No duro ni 5 minutos cuando comienzo a sentir que algo anda mal, es duro privarme de ese placer pero no se puede tener todo en esta vida.

martes, 5 de enero de 2016

Una carta de amor

Queridos amigos cercanos sin geografía especifica, 
ustedes saben quienes son:

Agradezco haber compartido aire y luna durante 10 días en el caribe con algunos de ustedes, no tuve la dicha verlos a todos, ni la suerte de poder despedirme de todos pero es de urgencia decirles que siempre los llevo en mi esencia y en el corazón, ya comencé a contar los días para toparnos de nuevo.

Agradezco también el tiempo dedicado de quienes me han escrito mensajes indagando por mis pasos o sus valiosos "Hola" que me abrazan los días, lo sé, no han recibido respuesta y cada que pienso que debo explicarles el motivo de mi ausencia es cuando comprendo lo mucho que los amo.

Queridos compañeros de vida, tengo amor para aventar hacia el cielo, mucha alegría de vivir, mucho trabajo y ganas de continuar así. Vivo con una tranquilidad que es fruto de mucho esfuerzo y dedicación y por supuesto con una sonrisa de oreja a oreja que me enreda las horas en días y en mil emociones que brotan de mi pecho como una fuente inagotable de semillas que voy esparciendo en cada paso que doy esperando en un futuro cosechar mas niveles de autonomía y autorrealización.

Amigos, soy la mujer mas feliz del mundo y eso es todo lo que deben de saber.

Los amo♥

Mharan