martes, 29 de noviembre de 2016

XV por 2 menos 1

“No trates como Coca-Cola a quien te trata como Pepsi”  Escuche a una señora decirle a su hija mientras la hija lloriqueaba por el ex novio. Me aventé toda la novela durante el trayecto que compartí con ellas en las bancas del autobús que me llevaba a casa. Era imposible no escuchar. La señora miraba a su alrededor buscando aprobación a todo lo que decía. Asentí la cabeza un par de veces para que supiera que estaba de acuerdo. Por instantes la hija me miraba como esperando que yo compartiera con ella alguna historia. Algo de mí. Muy poco hubiera podido aportar. Aún sigo tratando como Cola-Colas a un par de personas que me tratan como Pepsi.

Después de aquello agrego “El tiempo es oro” ¡Carajo! Ya no entendía si la regañaba a ella o a mí. La chiquilla lloraba y una parte de mi lloraba con ella. Esa escena y estos días de reflexión que me cargo, sumados a esas pinches preguntas sin respuesta. Seguro me lo decía a mí. Antier cumplí 29 años y estoy hecha un mar de dudas. No he podido pararme de mi cama en dos días. Me siento tan llena y tan vacía. Estoy intentando huir de las construcciones sociales y me cuesta trabajo. Me caga tener pensamientos existenciales en los que cuestiono si estoy donde “debería” estar, haciendo lo que “debería” hacer,  sintiendo lo que “debería” sentir. El puto “deber ser”, por favor que alguien me haga una exorcismo y se lo lleve lejos, muy lejos.

Ahora mismo y como casi siempre, no tengo idea de qué hacer con este cuerpo, mi alma vuela pero este cuerpo hay que cargarlo y cuidarlo. En mi cabeza bailan ideas tan prominentes, geniales, románticas y esféricas que si se las cuento sonare como una jodida loca. Mejor se las presumo cuando pasen de la imaginación a lo material. Son solo los medios para materializarlas el problema. No veo claro en este momento. Tal vez necesite dormir otro día más. Usted no me ponga mucha atención, es depresión post cumpleaños, sucede siempre desde que tengo memoria. Cumplí 12 y ya no quería ser virgen, cumplí 14 y ya sabía que no quería fiesta de XV, cumplí 20 y quería tener 25, cumplí 25 y ya no quería cumplir más. Lo ve, bastante “normal” nada de qué preocuparse. Me conflictua porque al parecer me estoy dando el lujo de joderme la existencia un poco. Es parte de mi reinvención, soy un hermoso camaleón, solamente aun no decido a que voy a jugar en esta nueva vuelta al sol.

Pasando a temas más “random” ayer note que este año no hice conteo de con cuantas personas me encame ¿sera un signo de madurez? ojala que sí. Pase la mitad del año en una relación, así que eso me indica que este año el número es menor al de los años anteriores. Lógica pura, Baldor me la pinches Pérez. Deben saber que soy fiel como un perro hambriento cuando me enamoro y cuando me sueltan la correa sin que yo así lo quiera de igual forma sigo hambrienta y entonces soy como aquella canción de Sabina que dice: “Y me envenenan los besos que voy dando, y sin embargo cuando duermo sin ti contigo sueño, y con todas si duermes a mi lado”

Creo que lo más hermoso de este año es como bien le dijo la señora del autobús a su hija “Mijita saca de lo malo lo bueno”  Así que es importante mencionar que de aquella equívoca relación encontré el camino que me llevo a sumergirme en el activismo; de mente, cuerpo, espíritu, voz y acción. He dejado que mi ego se mastique las entrañas junto a mi egoísmo y ahora me reconozco parte de un todo y  he de alzar la voz por ese todo. Ya no soy una revolucionaria que se guarda sus demandas para sí misma, ya no soy egoísta. Solo soy egoísta con mis horas de sueño, esas sí, no las comparto.

-Tantos años dando la piel al pueblo, ya era el momento de trascender – dijo un amigo cuando le hice este comentario. Morí de risa con su réplica.

Otro amigo, mi mejor amigo ha dicho que “Caldo de gallina vieja hace buen caldo” Te amo Raúl. Ninguno como tú. Si un día lees esto, debes saber que no hay quien me conozca mejor que tú. Contigo me pongo todas las máscaras y ninguna a la vez, tú siempre sabes, siempre. Sé que piensas que yo echare polvo sobre tu tumba primero, pero voy que vuelo campeón.

En fin estoy casi casi escribiendo una carta de despedida y no lo haré, no abriremos esta puerta. Estoy friqueada por mis XV por 2 menos 1 y porque casi me atropellan tres veces la semana pasada, en ninguna fue mi culpa. Si un día desaparezco sé que tardarían muchos días en notar mi ausencia. Si me encuentran cuando parezca un pez globo, por favor échenme al fuego y no permitan que mi madre me vea así.

Por eso me caga y me encanta cumplir años me pongo así como le dijo la señora a su hija; así “bien sabe cómo” Expresión jalisciense.


PD. Hagan changuitos para que no me corran del trabajo.

jueves, 17 de noviembre de 2016

El universo y yo

Anoche estaba pensando que es un milagro que siga viva. He logrado escapar de situaciones realmente peligrosas. No creo en los ángeles de la guarda pero creo que el destino tiene cosas interesantes para mí y me ha dado las pautas para tomar decisiones que me han permitido llegar hasta estos días. Antes tomaba decisiones estúpidas muy arriesgadas, aún sigo decidiendo algunas estupideces pero ahora son parte del proceso de madurez-adultez.

Como aquella vez que acabe en una fiesta de narcos en la quinta avenida en Playa del Carmen y se me ocurrió la grandiosa idea de ponerme al tú por tú con el mero mero y digo grandiosa porque si no lo hubiera hecho, no me hubieran corrido de la fiesta y probablemente estaría embolsada en alguna parte de la selva. Una semana después me entere que media hora después de mi partida, un comando armado dio un levantón en la fiesta y por supuesto, apareció la cabeza del mero mero en una playa a un par de kilómetros de la carretera a Cancún.

Y como olvidar aquella vez que casi me violan por un grupo de vagos. En esos días vivía en Playa del Carmen y se volvió costumbre viajar cada fin de semana a Cancún a los antros gays a ligar jovencillas para nunca volver a llamar. Ese día en el bar, no había nada que pudiera iluminarme los ojos y la entrepierna así que decidí ir al Oxxo por unos cigarros. En el camino me tope a un dealer de esos que te encuentras cada dos cuadras en la Av. Tulum de Cancún, me ofreció cocaína, negocie un poco, llegamos a un acuerdo. Me empanice la nariz en la vía pública, ya tenía doctorado en eso. Compre más, me hice compa al dealer, compramos un par de cervezas en el Oxxo y recordé que había olvidado avisarle a mis amigos que andaba en la zona. Corrí al bar y en el camino note que había dejado mi cartera en el Oxxo, corrí de regreso, no encontré la cartera y por supuesto mi compa el dealer había desaparecido. Camine al bar y resulto ser que ya estaban cerrando y nadie podía pasar, le explique al security mi situación pero estaba tan trabada que por supuesto no me creyó  nada. Saque el celular y estaba muerto, sin pila. Camine hacia el otro bar gay que frecuentábamos, misma historia.  Decidí caminar hacia el auto y esperar ahí pero eran las cuatro de la mañana y ahí andaba; una chica con un afro rojo, en short corto, blusa escotada, sola, en pleno centro de Cancún, todo un blanco para los depredadores.

Había avanzado dos cuadras cuando se me acerco un chico.

-Amiga pareces perdida. ¿Necesitas algo? – Lo ignore.

Llegue a la zona donde habíamos estacionado el auto. Ya no estaba. En ese momento caí en cuenta de que estaba oficialmente en peligro. Ir con los policías era aún más inseguro, se iban a dar cuenta de mi estado y probablemente acabaría encerrada o violada. Camine hacia la Av. Yaxchilán. Esta avenida está repleta de restaurantes, bares, antros y todo tipo de animalias. No era la mejor idea pero si la zona con más movimiento a esa hora. El chico apareció nuevamente.

-En serio amiga, no te quiero hacer daño. Desde hace rato te he visto que andas sola y esta zona es peligrosa para que una mujer camine sola.

-No necesito nada, gracias -  Le dije

-Ok, ¿Te molesta si me siento a tu lado? Mis amigos se me perdieron-

- ¿En serio? A mí también –

-Sabía que algo te había pasado – Me dijo

-¿Qué necesitas? – Insistió

-Dinero para irme a casa, 35 pesos para el autobús a Playa del Carmen-

-Tengo dinero pero lo tengo en casa, esta como a cinco cuadras de aquí, vamos por él y te presto.

-No, si me quieres ayudar,  por fa ve por él y aquí te espero

-Acompáñame, me esperas afuera si quieres

-Mmmm no, déjalo así. Yo veré que hacer, gracias

Determine esperar al amanecer en esa zona y  luego decidir qué hacer. El chico se mantuvo ahí a mi lado sin decir una sola palabra. Pasaron dos horas y me levante para caminar hacia la terminal de autobuses, estaba a unas diez cuadras de distancia.

-¿Ya te vas? ¿Cómo le vas hacer para irte?

-No sé, no tengo idea.

-Pero ¿A dónde vas?

-A la terminal, ahí veré que hacer.

-Oye pero mi casa queda de paso, podemos pasar por el dinero.

En ese momento con el bajón de la droga, el cansancio y la desesperación de querer salir rápido de esa ciudad decidí aceptar su oferta. Entonces el inmediatamente le hizo la parada a un taxi.

-¿Para qué paras un taxi? ¿No que está cerca?

-Sí, está cerca pero ¿ya sentiste el solazo? No quiero caminar bajo este sol.

Me subí temerosa y al subir verifique que la puerta no tuviera el mentado seguro para niños por si se volvía necesario huir de ahí. Llegamos a su casa. Era un edificio de cuartos de renta, abrió la reja y me invito a pasar.

-No gracias, te espero aquí afuera.

-Oye pero puedes pasar al menos al patio para que no te quedes aquí afuera. Vive mucha gente aquí, estarás segura.

Ingrese y comenzó a caminar por un pasillo largo, yo iba detrás de él. Recuerdo que iba como felina vigilando todos sus movimientos. Algo no estaba bien con él, yo lo sabía pero no tenía alternativa, ya había decidido confiar un poco.  Antes de llegar al patio, giro hacia la derecha e ingreso a una habitación que estaba con la puerta entre abierta, alcance a escuchar que dijo:

-¡Pasa, estás en tu casa!

Di un paso, mantuve mi cuerpo atrás de la puerta y di un vistazo rápido. Pude ver que había una gran cantidad de televisores, estéreos, dvd’s y fue ahí donde vi a cinco hombres sentados bebiendo y fumando alrededor de una mesa. En ese instante todo comenzó en cámara lenta, gire mi cuerpo hacia la salida y comencé a correr sin mirar atrás. Corrí lo más rápido que pude, el pasillo se me hizo largo, llegue a la reja y tenía candado, ahí fue cuando mire hacia atrás. Lo vi como venía corriendo hacia mí y atrás de él otros dos. Sin pensarlo comencé a escalar la reja, pase un pie y cuando iba pasar el otro, sentí un jalón hacia abajo. El tipo había tomado mi pie derecho y me jalaba hacia adentro. No sé de donde saque fuerzas, pero logre quitar mi pie de entre sus manos, darle una patada en el rostro y llegar hacia mi libertad. Corrí como como nunca. Mientras corría podía escuchar su risa, era la risa de un desquiciado. Luego escuche que uno de ellos dijo: ¡Vamos por ella! Di un respiro fuerte y corrí todavía más rápido, no me detuve hasta que llegue a la terminal de autobuses. Eran las 8 de la mañana, los carros pasaban a mi lado y tocaban el claxon: ¡Mamacita! ¡Necesitas un ride! ¡Chiquita! ¡Ricura! ¡Sabrosura! No lo podía creer.


No me pregunten como llegue a casa estaba en shock, lo resumiré en que encontré la forma de hacer una llamada y a mi mente le paso lo que nunca, logre recordar el número de teléfono de una amiga que vivía en Cancún y ella me dio cash para viajar de vuelta. En el camino me llego el cabrón de Andrés, sí ese el de cada mes. Llegue a casa y no tenía llaves, tuve que caminar al trabajo de mi roomie de ida y vuelta, imaginen eso bajo el calor del verano caribeño justo al medio día y con los calzones llenos de sangre. Cuando por fin pude acostarme en mi cama, no podía creer lo que había pasado y justo ahora todo esto me parece un tanto irreal; pero así fue una de mis tantas salvadas.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Verborrea nocturna I - Octubre/16

Te perdono la condena de mi boca sin tu boca y que el amor te haya durado tan poco, amar en estos tiempos se rige de acuerdo a la temporalidad de lo que se puede dar y lo que no; y de dar, me queda claro que no sabes nada.  Te perdono tus foreveadas románticas, los por siempres e incluso te perdono las mentiras gentiles y las promesas no cumplidas que acabaron por pasar en mi vida como un resplandor de ilusiones que nunca florecieron.  Sabes, también te perdono la cobardía de dejar un pie en el suelo mientras te enseñaba a volar y te perdono por esa estúpida mascara de ingobernable que te compraste en el tianguis a los seis y que no has podido superar. Te perdono tu mamitis y tu papitis, te perdono que seas tan egoísta que hasta para hacer el amor busques el mínimo esfuerzo, te perdono que te gusten los aforismos más patéticos, te perdono tu juego maquiavélico de no soltarme hasta obtener algún beneficio, te perdono que te hayas pasado por el arco del triunfo la carta que te escribí cuando te pedí que me dejaras ir, te perdono que finjas que no te importo, te perdono el tiempo perdido que pase apoyándote en los ratos oscuros aun cuando ya no habitábamos aquel amor,  te perdono los desplantes y tu fingida comprensión.

Solo hay una cosa que no te perdono, haberme dado una patada en la entrepierna el único día que realmente he necesitado de ti.  “De desagradecidos está el infierno lleno” decía mi abuela.