lunes, 27 de noviembre de 2017

Información que cura

Por las mañanas cuando despierto me encanta quedarme a oscuras escuchando música por un lapso aproximado de quince minutos; casi siempre elijo Jazz, Blues o Reggae, a veces amanezco más intensa que otros días y elijo cantos sacros bizantinos o despierto tropical y pongo un rico Bossa-nova.

Es probable que un día me encuentres caminando en círculos a las 3 de la mañana, si me preguntas que me preocupa quizá diga algo tan extraño cómo lo siguiente: “No puedo creer cómo es que la iglesia siga argumentando tanta moralidad, si en los siglos más florecientes de los reinados europeos permitió y consintió más de 500 años de incestos y relaciones sexuales consanguíneas por la lucha de poder”

En medio de cualquier conversación te pediré un segundo de pausa, correré a mi libreta y anotare un par de ideas. En muchas ocasiones cuando conversemos, notaras que mi mente no está ahí. Me disculpo por eso, mis ideas viajan muy rápido, hago siempre lo posible por no fugarme tanto.

Cada que pueda te recordare lo importante que eres para mí y lo importante que es tu existencia en este mundo. Lo haré porque no puedo evitarlo, hay una fuerza en mi interior me incita a dar todo de mí hasta donde se pueda, hasta el límite. He aprendido a vivir con eso y darle el mejor uso posible. Es cómo un don de amor inagotable. Disfrútalo.

Odio la discordancia entre lo que un ser dice y lo que hace. Me veras discutir con seres que no están en la realidad, seres que viven mundos de fantasía. Seres que dañan al prójimo en cierto tipo de egoísmos que no vale la pena cultivar.

Me encanta reír y hacer reír a las personas. El 99.9% de las veces te sacare una sonrisa. El 0.1% de las veces me odiaras pero tú sabes que del odio al amor hay un solo paso.

Debes saber que para escribir solo tengo un lema: “Si cuando me lees no te enamoras de mí, entonces estoy escribiendo mal”