jueves, 16 de abril de 2020

2020

Trabajo estable y demandante, novia estable, mucho amor, muchas risas, mucho empiernamiento, poco descanso y pocos excesos. Vivo tranquila, respirando lento y en ratos mi mente me hace creer que extraño vivir corriendo pero asumo que es el resultado de vivirme en ese estilo de vida durante largos periodos.

Nuevamente no vivo en mi amado sur, ahora estoy en el norte, en tierras planas y acaloradas. Vivo entre estas gentes que son irreverentes: Los norteños. Puedes amarlos u odiarlos, eso dependerá de tu estado de animo. Son directos, atrabancados y en ocasiones los observo tan salvajes que para mi interior sureño resultan ser seres de otro mundo. Estoy aprendiendo a coexistir en su ruidoso mundo. 

He pasado tanto tiempo fuera de casa que no se si un día regrese. Cuando pienso en parar mi nomadismo ya no puedo decidirme sobre donde hacerlo, me cuesta pensar que un día esto se va acabar. Mi trabajo actual me plantea moverme de ciudad cada dos años y eso me tiene a la expectativa de todo lo que pueda venir, ansiosa. Sigo soñando, no paro de cuestionarme todo y mi mente sigue siendo una bomba de tiempo que aun el en cansancio del ajetreo adulto no me deja dormir y me plantea y me re plantea, me invade, me aporrea, me eleva y me mejora. 

Estoy comenzando a aceptar que mis hijos en el trabajo me hablen de usted, creo que ese es un gran paso al "Señorismo" (risa nerviosa). A su vez acepto la responsabilidad cuando me dicen: ¿Entonces que vamos hacer jefa? Mis decisiones impactan en la mente de más de 120 personas. Cobijar esas 120 mentes no es sencillo, ese acto de amor no es NADA sencillo, se requiere un genuino espacio en tu corazón porque un día te llenan de todo y al otro día te drenan todo. Es un circulo vicioso, un gran circulo que me hace crecer todos los días, un gran reto que me hace romper mis limites y en otras tantas veces me llena de ansiedad de no saber ni por donde pero al final entiendo que se requiere y lo hago lo mejor que puedo. 

Mientras más kilómetros recorro más se me fragmenta el corazón, nunca pensé que cupieran tantas personas en este flotador que mantiene mis venas llenas. Hoy quiero a tantos por tantas diferentes razones, he olvidado a tantos por tantas e inesperadas situaciones y extraño a otros más por las simplezas mas absurdas y encantadoras de la vida.

Y de mi ser, lo que mas extraño es: escribir como desquiciada y vivirme en poesía.










martes, 2 de abril de 2019

Sr. X


La frase: “Si no la controlas no la fumes” estuvo a la media para mí en muchísimas ocasiones; así fue hasta que todo a mi alrededor se fue derrumbando, solté los amarres y pedí ayuda. Sin embargo no te platicare sobre como logre salir de aquel incendio personal, quiero platicarte de un día de los que viví recluida, un día que no se me olvida.

Tuve la suerte de contar con el apoyo de mi familia lo cual me permitió no ir a recluirme a uno de esos lugares en los que te tratan realmente mal; a decir verdad estuve en la gloria. El centro al que fui se encontraba justo a la orilla de la laguna de Bacalar y las instalaciones eran de primer nivel. Dos días a la semana me daban un masaje por las mañanas en todo el cuerpo para relajar mis músculos los cuales al entrar en la desintoxicación se contracturaban como si tuvieran vida propia. También por las mañanas nos daban clases de natación en la laguna o Tae Kwon Do junto a la orilla para liberar todo el estrés. Luego íbamos a clase de Yoga y después teníamos actividades educativas, de integración o terapéuticas. Dependía del día de la semana. La idea central era mantenernos ocupadas y ocupados durante todo el día. El lugar en ocasiones hacia que lo que estaba viviendo fuera un poco soportable pero realmente fue una etapa difícil, era un cambio total de hábitos. Tuve días muy difíciles y de mucho trabajo personal, aprendí, acepte y entendí muchas cosas, también me negué a ver otras tantas que  más tarde pasaron factura. Teníamos a nuestro servicio las veinticuatro horas del día a doctoras, enfermeras, psicólogos, psicólogas, psicoanalistas y trabajadoras sociales que nos acompañaban todo el tiempo, se turnaban, no teníamos permitido estar solas y solos. Los únicos momentos a solas eran en el baño o la ducha; incluso en mi habitación siempre dormía una enfermera en la cama de al lado para cualquier situación; cuando tu cuerpo se está desintoxicando los llamados “sueños de consumo” son casi diarios y en ocasiones despiertas sudando, con una ansiedad que te atraviesa y una incertidumbre que no sabes ni que sucede contigo. Había una enfermera que roncaba como si hubiera truenos en el interior de su cuerpo queriendo salir y yo sufría tanto cuando a ella le tocaba la guardia nocturna en mi habitación, la veía llegar y ya sabía que no lograría dormir con la orquesta que se aventaría. Me pesaba un chingo porque las levantadas eran forzosamente a las seis de la mañana y por ninguna razón nos permitirían tomar una siesta más tarde, estaban prohibidas.

Ahora vamos a la sustancia. Entre el personal que trabajaba en el centro de rehabilitación estaba este individuo del cual ya no recuerdo su nombre, es una lástima porque me encantaría que estas letras llegaran a sus manos. Lo llamaremos: Sr. X.  Las funciones de esta persona en el centro nunca me quedaron claras, pero él nos daba la clase de literatura de los doce pasos de los Alcohólicos Anónimos (AA) y posteriormente teníamos sesiones de AA dos veces por semana y además los sábados teníamos las sesiones con invitados externos, integrantes de grupos de AA de Bacalar y Chetumal. Las reuniones de los sábados me gustaban porque podía comer galletas y tomar café, muchísimo café; entre semana el azúcar y la cafeína estaban prohibidas.

Cierta mañana nos encontrábamos dos compañeros y yo en la sesión de AA con el Sr. X y teníamos que hablar de las formas en las que quizá llegamos a manipular a las personas para conseguir dinero y poder pagar nuestras drogas o en su defecto teníamos que contar que tanto habíamos hecho para conseguirlas y había que hacerlo sin censura porque a grandes rasgos de eso trata todo el show de AA. Mis dos compañeros platicaron sus experiencias, no recuerdo que tanto contaron pero todos los adictos hacemos pendejadas por drogas así que piensa en las peores historias, con los peores finales y eso es lo que probablemente dijeron, finalmente llego mi turno.  Es importante mencionar que durante las intervenciones el Sr. X podía cuestionarte para ampliar lo que estabas relatando, podía hacer preguntas para desarrollar más a fondo lo que decías o incluso preguntas que te tumbaran una que otra mascara; a mí siempre me pareció que el hacía preguntas fuera de lugar, preguntas subjetivas, preguntas pendejas que lo llevaban a querer hablar de él, siempre acababa hablando de él y dándonos una catedra innecesaria de mentadas de madre y bueno… ese día lo comprobé.  

Comencé a relatar mis historias, no recuerdo que conté y súbitamente el me interrumpió.

-¿Oye pero cuando sucedió eso, que ropa traías?
-¿Perdón?
-Sí, ¿estabas usando falda, mini falda, un vestido muy pegado?
-Eso que tiene que ver.
-Pues es para darme una idea.
-Usted no tiene por qué darse una idea con la ropa que yo traía, usted tiene que prestar atención a lo demás, a lo importante.
-Te pregunto esto porque quiero ampliar y entender mejor el contexto.
-En esta historia no hay ningún contexto que se pueda relacionar con la ropa que traía.
-Pues es que en mi experiencia ustedes las damitas siempre usan sus atributos para consumir drogas. Y supuse serias más honesta con nosotros, todos queremos oír la verdad. Admite que usaste tu cuerpo y la ropa que usabas para obtener drogas.

No podía creer lo que estaba escuchando. Mis compañeros comenzaron a reír y yo a sentirme nerviosa y el mantenía su mirada fija en mí con un rostro que desacreditaba todo lo que podría salir de mi boca en ese momento, me quede muda por un largo periodo, intente continuar mi historia pero ya se había encendido la mecha en los ojos de los tres hombres presentes y por un momento me sentí la puta que el quería que yo describiera ¿Qué carajo importaba la ropa? Me reventó el cerebro, me baje del podium, camine hacia la dirección.

-¿A dónde vas?
-A preguntar si la ropa que usaba cuando me drogaba es importante para mi rehabilitación.
-No puedes ir a ningún lado sin mi permiso.

Evidentemente no le hice caso y fui a pedir hablar con el director del centro. No me dejaron hablar con él, me pidieron que me calmara y mandaron a una enfermera por mí para llevarme a mi habitación, mientras el director se desocupaba. En el camino le platique a la enferma, estoy segura que en el fondo podía entenderme pero por la posición laboral en la que se encontraba dentro de ese organigrama le era imposible ejercer una opinión. Solo me decía que me tranquilizara y que no me metiera en problemas. Más tarde llego la trabajadora social a platicar conmigo y obtuve la misma respuesta. Nuevamente externe que no iba presentarme a ninguna actividad hasta que me dejaran hablar con el director del centro. No recuerdo cuanto tiempo transcurrió pero fueron por mí y me llevaron a la sala de juntas, en la reunión estaba el Sr. X, la psicóloga del centro, la trabajadora social y el director.

-A ver ¿Que paso? – me dijo el director
-Eso es lo que yo quiero saber, quiero saber qué es lo que este señ….
-Está exagerando eso es lo que pasa – Interrumpió el Sr. X
-¿Estoy exagerando? ¿Eso es lo que usted piensa?
- A ver, ya, tranquilícense los dos y cuéntame que paso – replico el director
-Estábamos en clase de doble AA y nos pidió hablar de situaciones personales relacionadas con lo que hayamos hecho para consumir, mis dos compañeros hablaron antes que yo y cuando yo comencé a hablar el señor comenzó a preguntar sobre que ropa estaba usando, que si usaba falda o vestido pegado ¿Por qué a mis compañeros HOMBRES no les hizo la misma pregunta? ¿Para que el necesita saber que ropa traía? ¿Eso ayuda en mi rehabilitación?
-Bueno, el Sr. X necesita conocer los detalles de sus historias. Debes saber que él es el experto, es una persona con mucha preparación, muy confiable y no creo que  haya preguntado con otra intención
-Así es, lamento que lo hayas malinterpretado yo solo estaba tratando de ampliar la historia – Aseguro el tipejo del Sr. X.
-¡Pero después usted dijo que yo tenía que admitir que había usado mis atributos para usar drogas y usted jamás le hizo esos comentarios a mis compañeros HOMBRES ahí presentes!
-Yo creo que estás viendo cosas donde no las hay y que debes calmarte – me dijo el director

Sentí un coraje terrible, veía al Sr. X a la cara y tenía una mueca torcida, él estaba tratando de no sonreír. Mire a los ojos a la psicóloga y me hizo saber en esa mirada que era una batalla perdida. Salí enojadísima de la sala de juntas y lo peor era que me faltaban muchos días ahí, tendría que verlo diario.

El intento acercarse a mí en un par de ocasiones más, lo hacía de manera sutil y siempre enfrente de más hombres, me ponía en su territorio y jugaba todas sus cartas. Al salir de ahí me entere que tenía que continuar mi tratamiento afuera con pláticas diarias y para mi desagradable sorpresa él era quien daba esas pláticas. No soportaba mirarlo, me ponía de mal humor, a esas platicas no iba sola, mi mamá las tomaba conmigo y me daba tanto coraje no poder decir nada. Un día simplemente deje de ir y nunca dije porque, detuve el tratamiento de mi rehabilitación por el acoso del Sr. X y eso a la larga trajo sus consecuencias, aún no estaba lista para enfrentarme al mundo en sobriedad era evidente que iba recaer y así fue, recaí, rebote y tuvieron que pasar mucho años y una serie de eventos desafortunados para salir de eso. Sé que dirás que debí confrontarlo con más fuerza o no quedarme callada pero te estoy hablando de hace diez años, el mundo era distinto, yo era distinta, en ese momento entendía que esas cosas no estaban bien pero todas las personas a mi alrededor lo normalizaban y tampoco es cómo que las cosas en la actualidad hayan cambiado mucho; pero yo cambie y deje de rodearme de gente que normaliza las violencias.

miércoles, 20 de marzo de 2019

2018


Una interminable lista de cosas sucedieron, era evidente que después de fondear no quedaba otra opción más que ir hacia cualquier otro lado que no sea el fondo. Lo increíble es… lo difícil que se vuelve ver hacia esos otros lados cuando estas realmente convencida de que estas en el fondo. El 2018 fue un año de mucha introspección, me enfoque en mi vida profesional cómo nunca antes y rindió y sigue rindiendo frutos, hoy más que otros días estoy convencida que los limites están en nuestras mentes. La mente humana es un escondrijo de enigmas inagotables, es el nido de preguntas que no se responden enseguida pero que un día en el momento que menos esperes la respuesta llegara a ti; pero no te emociones, siempre llegan de la mano con nuevas preguntas, son en el mejor “combo cuates” para patearte el trasero y sacudirte todo. La mente es exactamente lo que ves todos los días cuando deambulas por la calles, es justo ese desorden de materia en movimiento.

Cambiamos todos los días y eso me pone en éxtasis. He desarrollado una adicción por ingresar a mi cerebro una cantidad excesiva de información que no me es posible retener pero es que no la quiero memorizar, me gusta la explosión que causa en mi cerebro cada que nuevas cosas atraviesan mis sentidos. Ayer escuche tres conferencias mientras hacia mi jornada de 8 horas. Se ha vuelto un ritual introducir a mi cuerpo información variada mientras hago los billetes. Es frecuente llegar a casa echando humo de tanto pensar pero es que de todo lo que escucho pesco dos que tres cosas que me mueven TODO, me catapultan a espacios que no conocía y que belleza esta de cuestionarse TODO, de dudar de TODO, sin saber que coños es exactamente el TODO y la NADA, como han sido nombrados.

No siempre este ejercicio es tan fascinante como lo he descrito, en otra tantas ocasiones es bastante brutal y agotador pero a veces aunque quiera creer que eso de tener una personalidad “adictiva” es solo una etiqueta que me inventaron, me descubro sorpresivamente sustituyendo adicciones por otras y ya mejor sonrió y me siento a disfrutar los agudos, los llanos y el trampolín, y ya mejor también trato de sacarle jugo.

Este ha sido un ejercicio breve de reincorporación a este otro vicio de las letras, me he sentido incapaz de escribir, me he quedado incontables veces viendo parpadear el cursor y entonces hoy he decidido hacerle frente, mañana no lo se.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Durante la ausencia de Morfeo II

¿Dormir? ¿Qué es eso? No recuerdo la última vez que logre dormir en serio y en serie. Hoy cuando desperté fui al baño a lavarme la cara y me quede un momento mirando estas ojeras que sostienen mis ojos. 

-¡Arduo trabajo! - pensé

Mal pasarla, mal dormir y mal vivir no es un trabajo fácil. Se requiere empeño, temple, expectativa, excesos de adrenalina y muchas veces la ausencia de todo lo anterior. Para autodestruirse hay que tener las dosis adecuadas de ciertas tendencias que nos reconocemos, aceptamos y valoramos a cierta edad; entonces de ahí partimos. Sabemos que piezas mover, sabemos cuáles no mover o jugamos a que no sabemos y al final sí sabemos pero esperamos el tiempo justo para hacerlo o quizá no sabemos cuándo pero que importa si nadie sabe todo eso que no puede saber, nadie sabrá o quizá todos lo saben, todos notan las manías, todos menos tú pero no importa, el final es el mismo. Las probabilidades y las improbabilidades son solo acertijos, al final nos damos esas dosis que nos tengamos dar y las llevamos con nosotros hasta donde tengamos que ir sin importar lo que tengamos que hacer porque cada quien sabe lo que hace que postergue y se sostenga su propia existencia en este idilio doloroso, cada quien sabe que vicios alimentar, que mentiras contar y cuantas de esas se va creer.

-¡Pinches ojeras!- pensé

¿Dormir? Dormir siempre ha sido un problema para mí. Uno de mis primeros recuerdos de infancia es estar sentada en una hamaca que se mecía en la oscuridad de una habitación, no sé si mamá o papá mecían la hamaca para que durmiera pero no lo lograban, recuerdo estar sentada mirando hacia la luz amarilla de la cocina, quizá tendría unos tres o cuatros de edad. Por comentarios de mi madre confirme que eso era algo que sucedía a menudo. Cuando tenía seis y dormía en una litera con mi hermana mayor recuerdo pasar muchas noches despierta solo mirando de nuevo aquella luz de la cocina y bueno… podría continuar con historias de “no podía dormir” hasta mi actualidad. 

Afortunadamente ahora ya cuento con armas suficientes para hacer ameno el insomnio. Ya traigo demasiadas “chaquetas mentales” con que joderme la existencia y voy agarrando otras nuevas en el camino, también tengo “memes” para fugarme y este desquicio constante de desquebrajarme en letras que cada año se vuelve más incontrolable. 

-¡Estas envejeciendo! – pensé

¿Dormir para qué? Ahora que me siento tan miserable pero a la vez tan viva, creo que debo dormir solo lo necesario. Y a veces aunque el cuerpo me hable y me pida un descanso siempre encuentro la manera de seducirlo y estar otro ratito echando desmadre aquí adentro.



lunes, 27 de noviembre de 2017

Información que cura

Por las mañanas cuando despierto me encanta quedarme a oscuras escuchando música por un lapso aproximado de quince minutos; casi siempre elijo Jazz, Blues o Reggae, a veces amanezco más intensa que otros días y elijo cantos sacros bizantinos o despierto tropical y pongo un rico Bossa-nova.

Es probable que un día me encuentres caminando en círculos a las 3 de la mañana, si me preguntas que me preocupa quizá diga algo tan extraño cómo lo siguiente: “No puedo creer cómo es que la iglesia siga argumentando tanta moralidad, si en los siglos más florecientes de los reinados europeos permitió y consintió más de 500 años de incestos y relaciones sexuales consanguíneas por la lucha de poder”

En medio de cualquier conversación te pediré un segundo de pausa, correré a mi libreta y anotare un par de ideas. En muchas ocasiones cuando conversemos, notaras que mi mente no está ahí. Me disculpo por eso, mis ideas viajan muy rápido, hago siempre lo posible por no fugarme tanto.

Cada que pueda te recordare lo importante que eres para mí y lo importante que es tu existencia en este mundo. Lo haré porque no puedo evitarlo, hay una fuerza en mi interior me incita a dar todo de mí hasta donde se pueda, hasta el límite. He aprendido a vivir con eso y darle el mejor uso posible. Es cómo un don de amor inagotable. Disfrútalo.

Odio la discordancia entre lo que un ser dice y lo que hace. Me veras discutir con seres que no están en la realidad, seres que viven mundos de fantasía. Seres que dañan al prójimo en cierto tipo de egoísmos que no vale la pena cultivar.

Me encanta reír y hacer reír a las personas. El 99.9% de las veces te sacare una sonrisa. El 0.1% de las veces me odiaras pero tú sabes que del odio al amor hay un solo paso.

Debes saber que para escribir solo tengo un lema: “Si cuando me lees no te enamoras de mí, entonces estoy escribiendo mal” 

miércoles, 30 de agosto de 2017

Durante la ausencia de Morfeo

4:30am 
En los últimos 45 días la vida me ha pateado en la cara un sin fin de veces. Me ha desarmado, me ha escupido, me ha hecho mirarme al espejo y no reconocerme. Me tiene a prueba, aun no se de que. Todavía no sé que tengo que aprender de todo esto o si es que hay realmente algo que aprender pero aquí estoy con la mejilla llena de lagrimas secas. Aquí estoy, misma alma, mismo cuerpo pero mas despierta que nunca, con el corazón en las brazas, ardiendo al rojo vivo pero aguantando el ardor, resignada a que esto no tiene para cuando terminar.

Todas las esferas de mi vida están colgando de un hilo tan delgado que estoy aterrada. Tres tornillos mas me han tronado en la cabeza. Cuando eres niña nadie te prepara para esta absurda adultez, nadie. Pareciera que estamos en una realidad en la que ya nadie puede decir "Ya no puedo más" Es cansado, es difícil, es complejo lidiar con la existencia propia, ademas de tener que lidiar con tus decisiones quieras o no lidias con la existencia del prójimo y lo que esto conlleve. Ahora mismo me ha tocado lidiar con este bache de problemas familiares, existenciales, profesionales y sociales que me están partiendo en dos desde adentro. Todo se estuvo cocinando aparte y un día se pusieron de acuerdo y se han confinado para hacer una bomba molotov que me ha reventado en la cara. Aun la traigo astillada. Lo hermosamente miserable de todo esto es que queridos amigos, lo que ya saben; cuando se presenta un lió al principio solo puedes ver la punta del iceberg, lo demás viene atrás y se viene con más fuerza.

No se hasta cuando resista. No se que va pasar, pongo todo de mí, todo mi esfuerzo y aun así sigo viendo caer todas las piezas del tablero. Estoy cansada, estoy entumida y si un día de estos no sabes de mi, no te asustes, no estaré muerta. Ese día tendrás la certeza de que me canse de intentarlo y me deje vencer por lo que sea que crea que hacerme añicos es divertido.

Queridos amigos, si algún día recibieron algo de mí que les levantó el animo, ahora es cuando regresar la dádiva porque amigos, ya no puedo más, me estoy apagando.

lunes, 21 de agosto de 2017

El orden de los factores no altera el producto

Sé que un día mi corazón va dejar de latir. Sé que puede suceder en cualquier momento. Quizá una mañana no despierte o quizá se detenga en medio de una discusión, odiaría que sucediera mientras miro una película de suspenso o de terror, por eso evito ese tipo de películas y eso es quizá lo más hipocondríaco que hay en mi ser. Mi abuela murió de un paro cardíaco, nunca supimos si tuvo el paro antes de caerse en el baño o si se cayó y luego tuvo el paro. Lo que si se es que odiaba que el baño se quedara mojado, no secar el baño después de ducharte era un boleto seguro a recibir la furia de la abuela ¿irónico no? todo indica que se resbalo porque alguien olvido secar el baño.   

Las mujeres en mi familia somos propensas a las enfermedades cardíacas. Yo ya tuve un susto hace un par de años, no entrare en detalles y bueno… con suerte llegare a los 60. Cuando tenía 15 años decía que quería morir a los 25 para morir joven y bella ¡Que pendejada! Definitivamente ahora quiero morir a los 35, para morir joven, bella y empoderada ¡Es broma! Ya me resigne a que tengo que echarle ganas a este show, aunque muchas veces no entienda que está sucediendo, parece ser que: “TODO SUMA”

Regresando a lo del corazón, honestamente creo que antes de que se detenga alguien me lo va hacer pedacitos, del tamaño de micras y no habrá vuelta atrás, entonces ese día voy a desear que se detenga y lo voy a lograr, tarde o temprano. Soy asquerosamente romántica. No ingenua, solo romántica y eso a veces no es tan divertido. No es mi culpa, la culpa es de la información que entró y entra a mi sistema, realmente deseo que dejen de educarnos con historias de príncipes y princesas, ya nos jodieron la existencia suficiente. Es difícil cambiarse el chip, no imposible, solo difícil, no sé si algún día logre sacarme todos los chips que me estorban en la maceta. El punto aquí es cuidar lo que uno mete al cuerpo, en todos los sentidos… por medio de todos los sentidos. El bombardeo de información basura es cada día más grande e inminente, cada día nos saturamos más y más. Hay días que quisiera no abrir los ojos y no mirar todo el desperdicio que se publica en Internet, hay días que quisiera lidiar con mi propia mierda y no tener que tragarme la de otros de manera involuntaria. Yo creo que ya estamos entumidos con tanta chingadera. Ayer juraría que perdí una hora de mi vida mirando vídeos en Instagram en una cuenta donde una chica asiática arroja su rostro contra distintos tipos de pan  hasta lograr despedazarlos,  la cuenta tiene 172 mil seguidores y hoy solo quiero pensar que algún día eso me va servir para algo. Quizá sí, porque ahora sé que las magdalenas son más resistentes que los croissants y por supuesto una magdalena sería una buena arma de defensa en alguna discusión sin sentido con alguna persona sin sentido. La próxima vez que compre un pan bon beliceño voy a tener los peores pensamientos, lo sé.  

Hay tantas formas de entumirse el cerebro y no pensar más allá de lo que ya está dicho. Cada quien elige su “apendejador” y lo abraza de la forma que quiere. Yo a veces me distraigo con cosas tan banales que acabo enojada conmigo, me regaño y entonces hago de mi ocio algo que me de satisfacciones. Todo se resume al placer. Por eso solo le prendo velas a Epicuro, al Tinder y a mi insaciable sed de saber. Placeres, dulces y odiados placeres. Con eso de que viviré poco, me vierto sin miedo a casi todo y eso sucedió cuando entendí que todo se puede ir al caño en un parpadeo. Aún tengo reservas pero trabajo en ellas. Mi receta recomendada es aventarse sobre las artes como un león, abalanzarse sobre el prójimo como un Koala y darles toneladas de abrazos, compartir  sobre las mentes las cosas de las que tengamos certeza y mantenerlas regadas todo el tiempo con ríos de conocimiento, en algún punto algo tendrá que brotar de ahí.

Hace un tiempo un muy buen amigo me dijo que lo único que odiaba de mí era que quería pasarme de lista todo el tiempo. Me hizo reír y después me dio a pensar muchísimo, lo mire a los ojos y entendí que lo que dijo no era personal, era simplemente la voz de una sociedad hablando a través de su boca. Realmente creo que es importante tomar en cuenta desde donde una persona lanza un absoluto, su construcción, su entorno, sus ventajas y sus limitaciones. Sonreí y le dije: ¡Entonces espero que lo que más amas de mi te mantenga cerca! y se rompió la tensión. Cuando recuerdo ese episodio solo puedo pensar en ¿cómo es posible que naturalmente querer ir más allá más sea tan aberrante para una sociedad? Hay algo muy jodido en esta cultura mexicana y si, por supuesto que si seguimos educando mocos que crean que es más importante ser “el más chingón” con connotaciones muy alejadas de ser “el más inteligente” y totalmente enfocadas a ser “el o la más fuerte”, “El vergas”, “El o la más cabrona”, “El Babo” o “La Jenny” estaremos jodidos por siempre.

Cuando estoy sentada frente a mi laptop a las 4:00 am tirando mi verborrea, siempre hago lo posible porque sume y no reste. Aunque a veces solo logre escribir esbozos de lo que realmente quisiera decir, creo que debo seguir intentándolo y ustedes también. Hoy voy a leer Los Cantos de Maldoror hasta que quedarme dormida, ya no se publican libros como ese, ya no encuentro escritos como esos en los que había que meterse una pajilla en la corteza cerebral y sorber hasta que se seque, salga lo que salga. No solo escupir tres versos y sentirse Benedetti. Ayer me tope en las redes una imagen de la chingadera de “Te choca, te checa” es tan 90’s, esa frase romántica no aplica en el mundo real. Habrá miles de proyecciones sobre lo que te choca pero no necesariamente te checa, hay personas que simplemente se educaron o se educan en la antipatía y ese es su mundo feliz, hay que respetarlo. Basta de decretos de bolsillo. Me cagan el 90 % de los aforismos, el otro 9 % aún me produce placer y el 1 % sale de mi cabeza todo el tiempo y de ahí desarrollo textos, entonces los tolero porque son la puerta de entrada y bueno al parecer TODO SUMA.

Jardín de Epicuro