¿Dormir? ¿Qué es eso? No recuerdo la última vez que logre dormir en serio y en serie. Hoy cuando desperté fui al baño a lavarme la cara y me quede un momento mirando estas ojeras que sostienen mis ojos.
-¡Arduo trabajo! - pensé
Mal pasarla, mal dormir y mal vivir no es un trabajo fácil. Se requiere empeño, temple, expectativa, excesos de adrenalina y muchas veces la ausencia de todo lo anterior. Para autodestruirse hay que tener las dosis adecuadas de ciertas tendencias que nos reconocemos, aceptamos y valoramos a cierta edad; entonces de ahí partimos. Sabemos que piezas mover, sabemos cuáles no mover o jugamos a que no sabemos y al final sí sabemos pero esperamos el tiempo justo para hacerlo o quizá no sabemos cuándo pero que importa si nadie sabe todo eso que no puede saber, nadie sabrá o quizá todos lo saben, todos notan las manías, todos menos tú pero no importa, el final es el mismo. Las probabilidades y las improbabilidades son solo acertijos, al final nos damos esas dosis que nos tengamos dar y las llevamos con nosotros hasta donde tengamos que ir sin importar lo que tengamos que hacer porque cada quien sabe lo que hace que postergue y se sostenga su propia existencia en este idilio doloroso, cada quien sabe que vicios alimentar, que mentiras contar y cuantas de esas se va creer.
-¡Pinches ojeras!- pensé
¿Dormir? Dormir siempre ha sido un problema para mí. Uno de mis primeros recuerdos de infancia es estar sentada en una hamaca que se mecía en la oscuridad de una habitación, no sé si mamá o papá mecían la hamaca para que durmiera pero no lo lograban, recuerdo estar sentada mirando hacia la luz amarilla de la cocina, quizá tendría unos tres o cuatros de edad. Por comentarios de mi madre confirme que eso era algo que sucedía a menudo. Cuando tenía seis y dormía en una litera con mi hermana mayor recuerdo pasar muchas noches despierta solo mirando de nuevo aquella luz de la cocina y bueno… podría continuar con historias de “no podía dormir” hasta mi actualidad.
Afortunadamente ahora ya cuento con armas suficientes para hacer ameno el insomnio. Ya traigo demasiadas “chaquetas mentales” con que joderme la existencia y voy agarrando otras nuevas en el camino, también tengo “memes” para fugarme y este desquicio constante de desquebrajarme en letras que cada año se vuelve más incontrolable.
-¡Estas envejeciendo! – pensé
¿Dormir para qué? Ahora que me siento tan miserable pero a la vez tan viva, creo que debo dormir solo lo necesario. Y a veces aunque el cuerpo me hable y me pida un descanso siempre encuentro la manera de seducirlo y estar otro ratito echando desmadre aquí adentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario