Muchas
cosas han cambiado en mi vida. Apenas logro recordar lo que era una resaca de
tres días. Hace tanto que no tengo una cruda moral que mi personalidad adictiva
me reclama por aventuras nuevas; pero ignorare esa voz, no queremos despertar a
ese pequeño gran mostro que habita en
mí ser.
Nunca había pasado tanto tiempo sobria. He perdido
la cuenta de los meses y años desde la última vez que tuve una lata de aluminio
con crack en mi mano. Veo fotografías
de antes y ahora, en definitivo mi semblante ha cambiado. No ha sido fácil,
pasaron muchas cosas, ha sido un largo camino y aun así estoy consciente que en
cualquier momento si regreso a viejos patrones y me apendejo podría cagarla
magistralmente. Sin embargo, antes no
podía ni imaginar que estaría donde estoy, haciendo lo que hago, viviendo de
esta forma.
Mi
neurosis se ha desaparecido por completo eso quiere decir que he brincado el síndrome
del “borracho seco” (si no saben que es, búsquenlo en google), a veces tengo
delirios persecución que son totalmente consecuencia de las drogas, cada vez disminuyen
más, con suerte un día se irán, créanme, no los extrañare. Tampoco es como que ahora
deteste las drogas o a las drogadictos y esté en contra de ellas y ellos. Irónicamente
sigo pensando que sin ellas muchas cosas en mi ser no hubieran salido a flote y
a mis hermanos adictos, los abrazo en el alma y les beso la frente, los
entiendo desde el interior de mi alma atormentada. Tuve incontables recaídas tan
tristes y miserables como también momentos de éxtasis inolvidables. Muchas veces
pensé que la solución era acabar con mi vida, pero amo tanto vivir esta
sensualidad que llamamos vida y al no tener la certeza de si lograre reencarnar,
me he quedado aquí disfrutando y dando lata hasta que el cuerpo aguante. ¡Aquí estoy mundo, picándote el ombligo todos
los días! ¡Quiéreme!
Creo
que lo más difícil de esta sobriedad ha sido el tener que lidiar con los
laberintos de mi psique sin sustancia o escapatoria alguna. Ya no me permito
correr de lo que mi cuerpo y mi mente
gritan, es sumamente agotador callar lo que realmente se necesita. Ahora soy
responsable de mis deseos, de mi ser y mis acciones. Estoy contenta con la
chica del espejo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario