sábado, 9 de julio de 2016

La chica del espejo

Muchas cosas han cambiado en mi vida. Apenas logro recordar lo que era una resaca de tres días. Hace tanto que no tengo una cruda moral que mi personalidad adictiva me reclama por aventuras nuevas; pero ignorare esa voz, no queremos despertar a ese pequeño gran mostro que habita en mí ser. 

Nunca  había pasado tanto tiempo sobria. He perdido la cuenta de los meses y años desde la última vez que tuve una lata de aluminio con crack en mi mano. Veo fotografías de antes y ahora, en definitivo mi semblante ha cambiado. No ha sido fácil, pasaron muchas cosas, ha sido un largo camino y aun así estoy consciente que en cualquier momento si regreso a viejos patrones y me apendejo podría cagarla magistralmente.  Sin embargo, antes no podía ni imaginar que estaría donde estoy, haciendo lo que hago, viviendo de esta forma.

Mi neurosis se ha desaparecido por completo eso quiere decir que he brincado el síndrome del “borracho seco” (si no saben que es, búsquenlo en google), a veces tengo delirios persecución que son totalmente consecuencia de las drogas, cada vez disminuyen más, con suerte un día se irán, créanme, no los extrañare. Tampoco es como que ahora deteste las drogas o a las drogadictos y esté en contra de ellas y ellos. Irónicamente sigo pensando que sin ellas muchas cosas en mi ser no hubieran salido a flote y a mis hermanos adictos, los abrazo en el alma y les beso la frente, los entiendo desde el interior de mi alma atormentada. Tuve incontables recaídas tan tristes y miserables como también momentos de éxtasis inolvidables. Muchas veces pensé que la solución era acabar con mi vida, pero amo tanto vivir esta sensualidad que llamamos vida y al no tener la certeza de si lograre reencarnar, me he quedado aquí disfrutando y dando lata hasta que el cuerpo aguante.  ¡Aquí estoy mundo, picándote el ombligo todos los días! ¡Quiéreme!


Creo que lo más difícil de esta sobriedad ha sido el tener que lidiar con los laberintos de mi psique sin sustancia o escapatoria alguna. Ya no me permito correr de lo que mi cuerpo y  mi mente gritan, es sumamente agotador callar lo que realmente se necesita. Ahora soy responsable de mis deseos, de mi ser y mis acciones. Estoy contenta con la chica del espejo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario