domingo, 22 de enero de 2017

Hola, soy yo, la romántica

Voy de vuelta al caribe, al mar, a la sal y a sudar hasta por respirar. Últimamente mi vida está atravesada por fechas específicas, espero sea un asunto de numerología y pronto obtener respuestas porque aun soy un tanto escéptica para eso de las simbologías. Por ejemplo, un día como hoy 22 de enero de 2013 fue la primera vez que puse un pie en Guadalajara y sonara romántico pero es curioso que en esta misma fecha pero cuatro años después este sentada ahora mismo en el aeropuerto diciendo adiós una vez más y con posibilidades de volver o no volver a esta mi segunda casa. Suena muy romántico lo sé, pero las despedidas no son exactamente lo mío. No me siento lista para dejar esta tierra pero tengo que hacerlo, en cuanto resuelva los asuntos que tengo que resolver, podré dar un salto territorial más grande que el que di cuando vine por aquí.



Mi vuelo sale en cuarenta minutos, definitivamente extrañare la vida que llevo aquí. En esta ciudad he encontrado la paz y la calma que tanto me hacía falta, pero una parte de mí, sabe y comprende que esto era algo temporal. Desde que llegue a Guadalajara me encargue de mirar todo con nostalgia y desde el día uno me prepare para el día de la despedida, lo ves soy bien romántica. He disfrutado cada caminata matutina al transporte para ir a trabajar, cada ocasión que salí en búsqueda de alimento al centro histórico y cada canción de mariachi y banda que me aprendí sin saber cómo sucedió. Extrañare los tacos dorados, las mil salsas para los tacos, la birria, el pozole, los lonches y el bolillo, ufff el bolillo, el riquísimo único y excepcional bolillo que preparan en estos lares. Si algún día vienes por aquí, olvídate de las tortas ahogadas, ve una tienda y cómprate un bolillo, ponle mantequilla y sal, después me cuentas lo que es experimentar ese orgasmo de levadura.

Justo ahora traigo música banda sonando en mis audífonos, ten por seguro que eso estaré escuchando en el despegue y te lo digo porque no deben quedarte dudas de mi romanticismo; pero dime ¿qué puedo hacer? estoy enamorada de esta tierra, de su música, de su gente, de su folclor, de su raíz y los hijos e hijas de su vientre (más de las hijas) 

Me voy feliz, muy feliz. Durante el último año logre cumplir sueños y adquirí otros tantos que como límite tienen el infinito, he conocido grandes amigas y amigos, personas que sé que conservare en mi vida para siempre, personas comprometidas con la humanidad de quienes aprendí que el egoísmo tiene varias caras y en ocasiones es una jodida limitación de mente si se trata de hablar de generar políticas y cambios por el bien común. Gente que cree en mí y que yo creo en ellas y ellos. Me los llevo anclados en el corazón. ¿Regresaré? es muy probable, pero antes de eso ocupo emprender esta nueva aventura, en esta ocasión y por primera vez, ir a pasar una temporada a casa no será dar un paso hacia atrás… bueno si lo será pero es para agarra vuelo.


Mi querido Quintana Roo ¿estás listo? ¿me puedo presentar otra vez? he cambiado.

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