sábado, 1 de julio de 2017

De lengua me como un taco

Hoy por la mañana Ann me acompañó a tomar el taxi a casa, eran las 5:30 am, casi no dormimos, tiene una plática muy amena y enrollarse con ella durante horas es algo bastante fácil, me encantan las noches que puedo disfrutar tiempo con ella. Durante toda la noche me olvide que tenía que trabajar; por la mañana y no sé porque carajo justo en medio de un orgasmo matutino vine a recordar que debía apresurarme para tomar el autobús al trabajo y que además tenía que hacer escala en casa para asearme y uniformarme. 


De camino a tomar el taxi a nuestro costado paso un señor en una bicicleta quien no titubeo en aventar unos silbidos y un par de palabras que no logre entender pero por el tono me doy una idea que eran algunas guarradas. Ann no lo noto o si lo hizo lo disimulo bastante bien, ella venía hablando de otras cosas mientras tomaba mi mano pero yo si me incomode y me enoje, no dije nada pero me distraje de su conversación y comencé a pensar ¿Con que derecho este hombre nos interrumpe? ¿No estará al tanto de que somos dos y el uno? ¿En verdad cree que puede hablarnos de esa forma?

Llegamos a la avenida principal y se detuvo un taxi a nuestro lado:

-¡Súbanse las llevamos! - dijo el chófer y su copiloto replico- ¡Si súbanse, vamos! 

Ambas nos quedamos mirando. Subirse a un taxi con dos hombres aumenta el riesgo y no lo iba a tomar.

-¡No gracias!-

-¡Como quieran!- dijo uno de ellos y se fueron

No paso mucho tiempo y encontramos un taxi vacío que me llevara, nos despedimos, llegue a casa, ducha, ropa, perfume, zapatos, me amarre los pelos y salí rápido hacia la parada del bus. Son 20 minutos caminando desde mi casa, ya iba tarde. Primera esquina y doblo a la derecha, escucho un sonido: “Psss, psss, pssss” Mire hacia atrás y un hombre de aproximadamente 60-70 años tocándose el pene sobre el pantalón, regrese la mirada hacia enfrente ¡Pinche viejo!

-Pss, pss, psss… psss pssssss- 

¿Es en serio? Pensé. Regrese la atención a mi camino, apresure el paso ¡Pinche viejo! ¡Pinche viejo! Avance una cuadra y me olvide del ruco, iba ya sonriendo pensando en mi maroma nocturna, comencé a perderme en esos recuerdos cuando de repente suena un claxon.

-¡Sabrosa!- gritaron desde un vehículo

¿Es real? Mire mi atuendo y no traía nada ceñido a mi silueta, no entiendo nada, me cae que estos gritan por gritar, no importa si vas con la playera estampada del candidato político que paso por tu colonia o si vas con escote, realmente no les importa, mientras seas mujer ellos van a gritarte algo. 

Avance otra cuadra, levante la mirada y venia un hombre frente a mí, éramos los únicos dos seres en esa cuadra. Respire hondo, mire hacia los lados, ni un alma, al menos ya era de día y observe que hacia el lado derecho se veía un terreno un baldío, me hice a la izquierda y me baje a la acera. Continúe caminando y mire hacia abajo, no quería cruzar mirada con él, no quería que me dijera algo. Mire a la orilla de la banqueta intentando encontrar algo con que defenderme y definitivamente pensé que si me decía algo iba arrojarle a la macetota lo primero que pudiera tomar del suelo. Sin embargo él se veía temeroso, apenas topamos las miradas giro su rostro hacia abajo y paso a mi lado sin articular una sola palabra. Aun así, tuve que mirar de reojo hacia atrás para asegurarme que no viniera hacia mí, con ellos nunca se sabe, nunca.

Ya eran 6:30 de la mañana, llegue a la avenida principal, faltaban solo un par de cuadras, continúe caminando, mire hacia enfrente y como si fuera una plaga, había hombres caminando por todos lados, ni una mujer ¡carajo! 

-Al primero que me diga algo le reviento la chola con lo primero que encuentre en el suelo- Pensé nuevamente. 

De cajón ya estaba muy enojada por tener que salirme de la cama de Ann para ir a trabajar y encima tener que lidiar con estos que se creen dueños del mundo. Cada día es más detestable tener que lidiar con estos seres que gozan de tantos privilegios, podría justificarlos diciendo tantas pendejadas como las que leo por ahí en internet pero con toda honestidad creo que en esta era de la información, quien no corrija sus malos hábitos es porque está muy pendejo o pendeja o de plano están echando la concha en la zona de confort. Es muy fácil decir “Así me o así lo educaron” “Así crecí, así creció” y pocos, muy pocos acaban por decir “Así me educaron pero estoy haciendo un esfuerzo por cambiar” Por SER un mejor humano, un SER humano que respeta la individualidad del otro SER con el que comparte tiempo, espacio, tierra, aire y vida sin importar género, orientación o preferencia sexual, lo sé, en ocasiones puede sonar a que es un sueño guajiro pero afortunadamente existimos unos cuantos seres que podemos repetir esa frase, llevarla a la práctica y replicarla. Apenas ayer escuche a una persona decir con todo orgullo que ella usaba la palabra “Mariconear” para decirles a sus hijos que estaban haciendo algo mal o que estaban siendo muy llorones. Puedo culparla o no, hasta cierto punto puedo cuestionar que hay detrás de ella y esa expresión, quizá así le enseñaron en casa y le parece bastante natural, quizá desconoce el riesgo que conlleva seguir educando niños con esa mentalidad y por ende no ha medido el riesgo; pero la interrumpí y con todo respeto le comente que no me parecía la palabra adecuada porque sin darse cuenta estaba cultivando el pensamiento retrograda que dice que lo femenino es debilidad, que lo femenino es malo y que si antes no lo había pensado, yo la invitaba a reconsiderar su posición. 

Y es que el lenguaje es un problema, es un asunto serio. Vivimos en un entorno lleno de un lenguaje misógino y machista, que parecieran ser la misma cosa pero ambas definiciones son producto de lo mismo y una ensalza a la otra. No podremos llegar a una equidad si no comenzamos por la raíz. Escúchate en tu cotidianidad, analiza tus expresiones ¿Por qué me mandas a chingar a mi madre y no a mi padre? ¿Por qué me dices que te tengo hasta el pito y no hasta la vagina? ¿Por qué me dices que estuvo bien verga y no bien vagina? ¿Por qué me dices que tengo poca madre y no poco padre? ¿Por que no le quitas el género a lo que articulas? Lo que sale de nuestra boca, lo que se repite de voz en voz, lo que se enuncia, lo que se escribe, lo que se cuenta es una base importante de nuestra sociedad, estamos hechos de historias y las historias se escriben y se reescriben pero no lo hacen por si solas. 

Es difícil caminar por las calles sintiéndome constantemente en riesgo. Es difícil mirar a mi hermanita salir a la universidad y no saber si va regresar, es difícil mirar envejecer a mi madre y aceptar que cada día es más vulnerable para poder defenderse de idiotas que la pudieran lastimar. Es complejo no saber si mañana estarás viva, no hay un momento del día en que podamos sentirnos seguras, esto es supervivencia, esto es una guerra contra tus privilegios mi querido macho ¿Aún no notas que te vamos extinguir?


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