lunes, 11 de julio de 2016

Tinderella

Guadalajara, Jalisco 25 de Junio de 2016


Desde que tuve acceso al Internet he sido muy asidua a platicar con extraños en línea. En la secundaria me quedaba sin comer durante los recesos para guardar mi dinero y pagar $25 por una hora de Internet en el cibercafé más cercano a casa, me causaba mucha intriga poder conectarme con personas de todo el mundo.  He conocido todo tipo de personas en Internet: pervertidos, enamoradizos, pedófilos, poetas, obsesivos, locas, mentirosos, músicos, abogados, actores, ninis, profesores, pintores, ingenieros, etc… Conservo grandes amistades que nacieron de algún “match” en alguna red social y muchos buenos y malos recuerdos de ligues. Lo que puedo asegurar del Internet es que sea lo que sea que estés buscando lo vas a encontrar y claro, también te vas a topar con cosas que  no estás buscando pero basta un click para desparecerlas de tu vista.

Hace unos meses escuche a una persona decir “Lo que sea que salga del Tinder no vale la pena” quise responderle pero esos comentarios tan poco inteligentes hay que ignorarlos, más si con el tiempo descubres que dicho individuo tiene cuenta en Tinder (nada sorprendente en realidad).  Y de Tinder puedo decir; que en toda mi vida nunca me habían ofrecido tantos tríos, parece que a las parejas les encanta cazar a sus víctimas por Tinder, no acepte ninguno; pero si la oferta viniera de alguna pareja conformada por dos chicas, ahí si no la pensaría mucho. La primera vez que abrí el Tinder en Guadalajara pensé que sería mi perdición, me vi embarazada del algún chico del Tinder, mintiendo a mis padres y amigos sobre la identidad y procedencia del padre. Cuando leí en más de dos descripciones de perfil: “Mentiré sobre el lugar donde nos conocimos”  supe que no estaba sola. Y es que no es cosa que me esté inventando, a estos tapatíos(a) los hacen con amor, con mucho amor, lo admito al principio fue un descontrol total, ya después comprendí que no estaba en mi pueblo y que aquí los costos de arriesgarse a la aventura podrían ser altos así que mejor le baje dos rayitas a mi desmadre.

El Tinder es como aquel famoso eslogan de las papas,  “Una vez que las pruebas, no puedes probar solo una”. Mi primer y el último “match” en Tinder fueron una locura. El primero fue con una chica llamada “Yohana”, me envió un mensaje que decía: “No estoy buscando nada serio, solo estoy buscando sexo, rico, sin compromiso, si te parece dime para dejar el match, si no para eliminarlo. Besos”. Mire sus fotos de nuevo, era muy hermosa, no lo podía creer  y mi respuesta fue: “¿Dónde firmo?” Me envió su número, lo demás imagínenselo. Eso del Tinder es asunto serio.

Después conocí a Sabine, ella se hizo mi amiga y me enviaba mensajes diciendo lo lindo que era conservar mi amistad, era muy linda conmigo y un día estábamos bebiendo unos whiskys e intento besarme, me negué y se puso a llorar. Algo andaba mal con ella. Esa misma noche me dijo que no tenía como irse a casa que si podía quedarse a dormir, no le vi detalle y le dije que sin problema. Por la madrugada me despertó para preguntarme si quería hacerle el amor, me negué y siguió llorando, fue raro. Desde ese día deje de hablarle, me caga que las personas oculten sus verdaderos intereses. Al menos, yo cuando me quiero encamar con alguien no juego a la mustia, en todo momento y si es posible desde un principio les advierto que muy probablemente les voy a coquetear hasta obtener lo que quiero o hasta que me manden a volar.


En Tinder también conocí a este chico, Elías, un erudito de la literatura con el que he hecho buena mancuerna en las letras. Y a un par de fotógrafos muy talentosos, con los que espero hacer mucha arte y podría mencionar a muchas personas sumamente interesantes con las que he conversado por ahí. Entre los asuntos cómicos a recordar, debo mencionar a ese chico sumiso con el que hice match porque me gustaron las fotos de bondage que tenía en su perfil y luego resulto que quería que lo sodomizara y que disfrutaba ser esclavo, me enviaba mensajes pidiéndome que por favor lo insultara y si era posible nos viéramos para que lo pateara y lo escupiera, fue tentadora la propuesta pero no quise abrir esa puerta, al menos no la abriría con él. Y que les digo de aquella jarocha coqueta que me pone a temblar las piernas cada que me acuerdo de que me dejo sedienta y con ganas de darme unos baños de rosas en su tina, sigo con ganas de robarle un par de sonrisas. Y sin lugar a dudas, mi último match fue con esa perla tapatía que durante los últimos meses me puso el mundo de cabeza, me robo el aliento, me regalo noches y mañanas sobre su piel, me abrazo el alma, me beso todos los tiempos verbales, me hizo el amor y me enseño que se puede amar sin prisas, tomo mi mano, me beso la frente y después me soltó en el viento. Y aunque hoy ya no este junto a mí, por ese buen sabor de boca que me dejo y por todos y todas las personas que mencione, hoy he vuelto a instalar el pinche Tinder, deséenme suerte.



5 comentarios:

  1. Buenas tardes
    Es la mejor critica que e leído de Tinder, sigue escribiendo eres una trovadora contemporánea

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  2. Buenas tardes
    Es la mejor critica que e leído de Tinder, sigue escribiendo eres una trovadora contemporánea

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  3. Eres muy buena escritora(yo no)😅, me gusto tu critica a tinder, no es la primera vez que te leo solo en 10 minutos hoy ya lei 3 de tus posts(creo que así se llaman)

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