miércoles, 7 de octubre de 2015

Niña autosuficente

Cuando tenía 9 años iba a la primaria en una escuela privada, católica y que dejaba a mi familia sin comer decentemente durante la quincena que tocaba pago de colegiatura. A veces se atrasaban con los pagos y a los deudores nos entregaban una hoja dirigida a nuestros padres solicitando el pronto pago. El detalle era que para entregar la hoja iban salón por salón llamando a cada niño deudor interrumpiendo las clases y por supuesto; todos sabían de qué se trataba cuando te llamaba el prefecto y regresabas con tu hoja blanca en la mano. Siempre me llamaban. Al regresar al salón prefería mirar al suelo que ver las caras incriminadoras, como si yo hubiera elegido estar en esa escuela. Todos los días le suplicaba a mi mamá que me cambiara de escuela y ella insistía en que valorara el esfuerzo que hacía por darme una mejor educación. Mi mamá es maestra y daba clases en la misma escuela, entonces por esa razón yo tenía derecho a una beca del 50% y aun con ese 50% se complicaban los pagos.

En tercero de primaria le toco a mi madre darme clases, fue el peor y el último año que pase en esa escuela. Los niños y niñas no paraban de decirme que mi mamá me daba las tareas, que me daba los exámenes para que pudiera sacar diez y lo más grave; me invitaban a todas las fiestas de cumpleaños. Nunca antes me habían invitado a tantos eventos sociales y yo sabía que no era por mí, sabía que era porque querían quedar bien con mi mamá entonces le suplicaba que no me llevara a las fiestas, le lloraba por quedarme en casa o porque me llevara a casa de mi abuela a ver a mis primos, pero ella tampoco quería quedar mal con las madres de sus alumnos, así que fui obligada a ir a todas. Hoy la entiendo. La verdad es que después de ese año también las cosas cambiaron en casa. Mi madre hablo conmigo justo antes de iniciar el curso escolar y me indico que ese año tendría que comenzar a hacer mis tareas por mi cuenta, que ella únicamente sería un organismo que se encargaría de verificar que la tarea este hecha y me ayudaría con las dudas que pudieran surgir, pero  eso de sentarse a hacer la tarea conmigo ya no podría pasar por que no quería afectarme en la escuela. Asunto que hoy le agradezco infinitamente, soy un ser totalmente autosuficiente.

En una ocasión durante una entrega de exámenes fui la que saco mejor calificación y el niño que me gustaba, que me gustaba justamente por rebelde y altanero fue quien se empodero contra mi madre enfrente de todo el salón y dijo:  “Maestra, pero ella tiene esa calificación porque usted le dio las respuestas del examen”. ¡Pum! Doble dolor. Ver la cara de mi madre que quería enojarse y no podía y la traición de mi primer amor. Realmente odiaba estar en ese lugar. Al final nadie podía juzgar mis calificaciones, era una “nerda” hecha y derecha, había estado en el cuadro de honor desde primero de primaria y dijeran lo que dijeran siempre estaban por debajo de mí en la lista de promedios. El siguiente curso mi mamá decidió cambiarme a la escuela pública donde había estudiado mi hermana y donde estudiaban mis primos. La mejor escuela pública según esto. Cuando fue a inscribirme le recibió mis documentos la maestra que me daría clases, al revisar mis calificaciones y mis papeles le dijo: “¡Usted le dio clases…..con razón!”.


Ese comentario es la ferviente prueba de que la adultez no quita la estupidez.

Mharan

2 comentarios:

  1. Y leí todas tus memorias y cuando las leía pensaba en tu voz y tu manera única de ser y expresarte . Me encanto! !! Sin más ... cuando vuelves a escribir ? <3

    Soy Danni. No se si sale mi nombre soy nueva en esto jejejeje

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    1. ¡Hermosura! Si sale tu nombre. Que bien que te encanto. Cada que pueda escribir lo haré. Te pasare por facebook una fan page para que ahí puedas ver cuando publique por aqui o dale seguir en este mismo blog donde aparece el "Goggle +" y te avisara al correo electronico.
      ¡Te quiero Danniboi!

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